José Manuel Domínguez - Las aventuras del jabalí Teodosio

Здесь есть возможность читать онлайн «José Manuel Domínguez - Las aventuras del jabalí Teodosio» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Las aventuras del jabalí Teodosio: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Las aventuras del jabalí Teodosio»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Teodosio es un jabalí que vive en un bosque, no muy lejos de sus primos los tres cerditos, con quienes disfruta de los regalos de la naturaleza. En sus aventuras aprenderá a fijarse objetivos, a establecer los pasos para sus proyectos, a tomar decisiones, a rectificar a tiempo, a ponerse en el lugar de otros, a colaborar, a cumplir con sus obligaciones sin excusas, a buscar soluciones que beneficien a todos… Pero también a sentirse orgulloso de sus logros y a ser feliz. «Las aventuras del jabalí Teodosio» es un libro de valores. José Manuel Domínguez (padre de familia y directivo de una multinacional) pone a disposición del lector toda su experiencia acumulada a lo largo de más de 20 años y lo hace a través de una sutil relación de conceptos que seguro que ayudarán a muchos profesionales en su crecimiento personal y en la educación de sus hijos.

Las aventuras del jabalí Teodosio — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Las aventuras del jabalí Teodosio», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

II

Cuando terminaron de desayunar, Teodosio y sus primos recogieron los platos. El jabalí les ayudó encantado. Pensó que, ya que se estaba quedando en casa de Adolfo, era bueno echarles una mano, a pesar de que él no estuviera acostumbrado a fregar la vajilla y los cubiertos. Así acabaron antes de recoger y pronto estuvieron en la puerta, con las bolsas de la compra listas.

Hacía un día estupendo, soleado, pero sin demasiado calor, y había muchos animales por la calle. Los cuatro iban charlando animadamente cuando llegaron a un semáforo. Estaba rojo para los peatones, así que los tres cerditos se detuvieron. Teodosio, sin embargo, no había visto nunca uno y dio un paso adelante. Un autobús venía a toda velocidad. En el último momento, Venancio le agarró por los pelos de la espalda y tiró de él hacia atrás. Adolfo y Lolo observaron la escena con los pelos de punta y un susto monumental.

–¡Cuidado, Teodosio! –gritó Lolo, que se vio obligado a salir de su calma habitual.

–Uy, uy, uy. ¿Habéis visto ese autobús? –dijo el jabalí–. ¡Casi me atropella!

–Pues claro que lo hemos visto –sentenció Adolfo temblando todavía del susto–. Pero no es que fuera deprisa, es que tú estabas cruzando en rojo. ¿Es que te has vuelto loco?

Teodosio no entendía muy bien lo que había sucedido y, precisamente por ello, Venancio intentó explicárselo:

–No se puede cruzar cuando el muñeco del semáforo está en rojo. En ese momento es cuando los coches pasan. Si te pones a hacerlo puede que no les dé tiempo a frenar y te pasen por encima.

–Picadillo de jabalí –añadió Lolo dramáticamente mientras movía el brazo de izquierda a derecha como si el autobús estuviese pasando-. Y se acabó Teodosio. Caput. Se fini.

Teodosio estaba asustado y temblaba un poco, sensación provocada por los nervios que había pasado por esa situación tan peligrosa. Mientras se preocupaban por el estado de su primo el jabalí, el semáforo, ahora sí, había cambiado tanto para vehículos como para peatones. Hecho que anunció Venancio:

–Ahora que está verde podemos cruzar.

Y se pusieron a atravesar la calle. El problema fue que, entre interesarse por Teodosio y darle una explicación, se entretuvieron demasiado y, cuando empezaron a cruzar, el muñeco ya llevaba unos segundos en verde, de manera que antes de llegar a la acera de enfrente el semáforo se puso rojo de nuevo. Los tres cerditos aceleraron el paso para alcanzarla, pero a Teodosio le habían dicho que en rojo no se podía cruzar, así que se quedó como congelado donde estaba, antes de llegar al otro lado de la calzada.

El semáforo se iluminaba de nuevo en verde para los coches, pero allí estaba el jabalí en el medio, plantado como un árbol, así que los conductores empezaron a pitar insistentemente y a gritar por la ventanilla: “¡fueeeraaaaa! ¡largo de ahiiiií!”.

–¡Teodosiooooo! –chillaba Venancio–. ¡Sal de ahí! ¡Ven a la acera inmediatamente!

El jabalí, muy quieto y sin apenas mover la boca murmuró:

–No puedo avanzarrrr. El muñeco está rojooooo.

–¡Que se quite de ahí ese cerdooo! –gritaba el conductor que estaba detenido justo frente al jabalí, incapaz de poder esquivarlo para continuar con su marcha.

Teodosio dio un respingo, se giró hacia el conductor, puso sus brazos en jarras y, marcando muy bien todas las sílabas, le aclaró:

–No soy un cer-do. ¡Soy un ja-ba-lí!

Lolo se dio un palmetazo en la frente. No se podía creer lo que estaba pasando. Venancio volvió atrás y empujó a Teodosio para llevarlo a la acera. Los tres cerditos hablaban a la vez y le explicaban a su primo nerviosamente que había que cruzar cuando vieran el muñeco verde, pero que, si cuando ya estaban cruzando se ponía rojo, lo que había que hacer era cruzar a toda prisa a la acera más cercana. NO quedarse plantado en el medio de la calle.

Adolfo fue más allá y le añadió que podía fijarse en cuándo los coches tenían el semáforo en amarillo porque eso quería decir que pronto estaría en rojo y se pondría verde el de los peatones. Teodosio miraba a sus tres primos alternativamente y se iba poniendo del color de una lombarda. Bajó los brazos, apretó lo puños y soltó buena parte de los nervios que aún tenía acumulados:

–¿Rojo?¿Amarillo?¿Verde? ¡Morado! ¡Morado me estoy poniendo yo de oíros a los tres hablarme a la vez! Grrrr.

Los tres cerditos se dieron cuenta de que se habían alterado, aunque con razón. Ya más calmados, Adolfo le explicó que lo único que tenía que hacer era esperar a que el muñeco estuviera verde, comprobar que los coches se habían parado y entonces cruzar ligerito.

Ya, sin más sobresaltos, los cuatro llegaron al súper. Decidieron dividirse para ser más eficientes. Adolfo se fue a la sección de lácteos, Lolo a la de frutas y verduras, y Venancio se encargó de ir a comprar algunos utensilios de cocina que necesitaban. El jabalí decidió acompañar a Lolo. Se verían, dijeron, en quince minutos en la sección de panadería. Teodosio y su primo mediano fueron caminando hacia su zona, empujando un carrito, que le pareció muy divertido al jabalí. Propuso a Lolo hacer una carrera por el pasillo, pero el cerdito consiguió convencerle de que no era buena idea.

–Podemos atropellar a alguien y, además, antes de que eso ocurra, probablemente nos acabarían echando del súper –advirtió–. Aquí hay más gente. Hay que pensar en los demás. ¿Sabes?

Habían llegado a la sección de frutas y verduras, y Lolo estaba decidiendo si llevarse unos puerros o, en su lugar, unas cebolletas, cuando detrás de él oyó a alguien masticando. Temiéndose lo peor, se giró y comprobó con horror que Teodosio estaba zampándose tranquilamente una lechuga. La sujetaba con las dos manos y se la iba metiendo en la boca con una gran sonrisa de felicidad.

–Pero Teodosio, ¿qué…qué estás haciendo? –dijo Lolo.

El jabalí empezó a masticar cada vez más lento hasta que se paró y se quedó mirando a su primo con cara de sorpresa. Una hoja de la lechuga se le había quedado colgada de uno de sus enroscados colmillos.

–¿No lo ves? Me estoy comiendo una lechuga.

–¡No puedes hacer eso!

–¿Por qué no? Está muy rica.

–Pero es que esa lechuga no es tuya.

–Entonces –le rebatió Teodosio– ¿para qué hemos venido al súper? Yo pensaba que habíamos venido a por comida.

Lolo empezaba a ponerse nervioso por lo surrealista de la situación que estaba viviendo. Casi no le salían las palabras adecuadas para ese momento:

–¡No! Digo sí. ¡Pero así no! Deja esa lechuga donde estaba, por favor.

–Es que ya me la he comido –le explicaba mientras cogía una hoja de lechuga que estaba colgada de su colmillo–. Puedo devolver esto.

Lolo le aclaró que ni de broma. Que estaba babeada y rota, que mejor se la terminara. Así que Teodosio se la comió, sintiéndose un poco culpable.

–Entonces, ¿me vas a decir a qué hemos venido al súper? –preguntó Teodosio.

–Hemos venido a coger comida, pero no a comérnosla aquí.

–Está bien, está bien –Teodosio alzó sus pezuñas en señal de paz–. Ya no comeré más.

Al cabo de un rato, se reunieron todos en la sección de panadería. Adolfo traía en una cesta leche, yogures y un queso enorme. Venancio tenía un juego de tenedores y un encendedor para la cocina. Lolo y Teodosio traían mandarinas, peras, un melón, una lechuga, puerros y pimientos. Cogieron pan y se dirigieron todos hacia las cajas. El jabalí iba en cabeza y pasó delante del cajero con su cesta, mirando hacia adelante. Este lo miró atónito, como si no pudiese creer que alguien tuviese la caradura de pasar delante de él con una cesta de la compra sin pagar.

–Teodosio, espera –oyó decir a Adolfo.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Las aventuras del jabalí Teodosio»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Las aventuras del jabalí Teodosio» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Las aventuras del jabalí Teodosio»

Обсуждение, отзывы о книге «Las aventuras del jabalí Teodosio» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x