Una rápida mirada al periodismo del pasado siglo XX nos muestra que, aunque lo básico de esta técnica de comunicación social permanece —los elementos básicos, la preceptiva, los principios deontológicos—, Internet ha cambiado el panorama comunicativo y ha obligado al periodismo a dar renovadas respuestas y explorar dimensiones antes desconocidas. En cualquier caso, no todo ha sido aciertos y muchos desafíos del pasado persisten (más y mejor investigación, mejores condiciones de trabajo, cumplimiento de los principios éticos, rendición de cuentas), sin que se conozcan recetas mágicas que conduzcan al éxito.
El mapa de los mundos periodísticos actuales muestra un escenario global poblado de culturas periodísticas que reflejan gran diversidad por áreas geográficas y por países. El periodismo digital es una realidad de la sociedad red de la tercera década del tercer milenio que, aunque tiene dos caras como el mítico dios Jano (la que mira al pasado y la que mira al futuro) no tiene vuelta atrás, pero que cuenta en el horizonte con un futuro que debe conquistar en el día a día informativo. A fin de cumplir este objetivo, necesitará renovar alianzas con los sectores ciudadanos empeñados en la construcción de sociedades bien informadas.
En un entorno donde cada vez tiene más peso el entramado tecnológico —la tecnología 5G, la inteligencia artificial, la tecnología Blockchain — el compromiso con el interés público sigue siendo la piedra angular sobre la que se asienta un periodismo que debe mantener un nítido camino ético que selle la calidad de las piezas que explican lo que ocurre en la sociedad. Los periodistas siguen precisando un marco que garantice su autonomía profesional para enarbolar la bandera de la imparcialidad y de los roles de vigilancia, altavoz de la ciudadanía y dinamizador social, es decir, los que se sitúan en el campo de los estimuladores de la opinión pública y que combaten a los narcotizadores de esa misma opinión.
Tras el apagón tecnológico y el despertar digital, como el profesor e investigador Jorge Andrés Cruz Silva ha titulado con acierto este libro, el periodismo está más vivo que nunca, aunque no es menos cierto que hay muchas amenazas que se ciernen sobre él. En un escenario mundial marcado por la desinformación, con un caldo de cultivo muy favorable para la propaganda y otras técnicas de comunicación lícitas pero que nada tienen que ver con el “mejor oficio del mundo”, el periodismo digital precisa vitaminas que le fortalezcan en las complejas sociedades actuales, a fin de que no renuncie a cumplir sus cometidos esenciales.
Con el objetivo de mantener ese papel central que tiene el periodismo digital en las sociedades actuales, los medios precisan mejorar los mecanismos y las técnicas para conocer bien a sus audiencias y atender sus demandas y necesidades. Los usos y consumos informativos han cambiado radicalmente en el tercer milenio y los medios no siempre han conseguido fidelizar a sus públicos porque han tenido problemas para entender los comportamientos de las audiencias en general y de las suyas en particular. Las métricas se han convertido en una pesadilla para muchos periodistas, que encuentran dificultades para implicar adecuadamente a las audiencias mediante distintas estrategias colaborativas, que van desde la participación hasta las diferentes modalidades de cocreación.
Además de la pérdida de credibilidad —la confianza en los medios y los periodistas se ha resentido en casi todos los países de nuestro entorno iberoamericano en las dos últimas décadas— y las dificultades para sintonizar con las viejas y nuevas audiencias, en el ecosistema comunicativo se libra un pulso entre las empresas tecnológicas y la industria mediática —tanto de medios matriciales como de medios nativos digitales—. Las difíciles relaciones de la industria mediática, en constante transformación para adaptarse a los procesos de la sociedad red, y los gigantes tecnológicos (Google, Facebook, Microsoft, Apple) que fijan las reglas de funcionamiento del campo de la comunicación e imponen sus criterios, anuncian tiempos convulsos en los que todo apunta a que se mantendrá la tendencia de los últimos años, en los que han aumentado las voces que demandan reforzar el control sobre el entramado tecnológico y nuevos mecanismos de rendición de cuentas —de las tecnológicas y de la industria mediática—. Cada vez son más los ciudadanos que demandan mejoras en los mecanismos de transparencia de los actores de un ecosistema comunicativo que muestra luces y sombras.
Los desafíos son muchos y diversos, pero el talento periodístico tiene ante sí renovadas oportunidades en el empeño de dar pasos adelante que hagan posible una sociedad mejor informada. Con iniciativas informativas sostenibles, mediante modelos de negocio eficaces y periodistas bien preparados, dotados de formación humanística y capaces de emplear las herramientas actuales, el periodismo tendrá ocasión de revalidar su centralidad en la construcción de las sociedades futuras en el horizonte del Ecuador del siglo XXI. Siempre, eso sí, en alianza con los sectores sociales más dinámicos y en clave digital.
EL ANÁLISIS Y LA VISUALIZACIÓN DE DATOS EN LA INVESTIGACIÓN PERIODÍSTICA: UNA REVISIÓN DE CINCO CASOS LATINOAMERICANOS
Paúl Mena Mena, MLittUniversity of Strathclyde, Glasgow, UK hpaulmena@gmail.com
En Latinoamérica cada vez es más común que las investigaciones periodísticas se sustenten en el análisis de datos, y que sus publicaciones vayan acompañadas de visualizaciones de los mismos. Ante este escenario cabe preguntarse: ¿de qué manera el análisis y la visualización de datos se han integrado a la metodología de la investigación periodística? A partir del estudio de los cinco proyectos que fueron galardonados con el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación entre 2013 y 2018, el presente ensayo muestra que el trabajo con bases de datos ya no se utiliza solo para contextualizar y profundizar los hallazgos de una investigación, sino que los periodistas usan los datos como fundamento para confirmar sus hipótesis planteadas previamente, para abrir nuevas líneas de investigación e, incluso, para consolidar sus revelaciones mediante la construcción de bases de datos propias. Además, este ensayo expone cómo ha ido creciendo la aplicación de técnicas narrativas basadas en datos para crear visualizaciones con el fin de explicar de mejor manera las revelaciones de las investigaciones periodísticas. Para entender qué implicaciones epistemológicas se derivan del trabajo con datos, este artículo hace un recorrido teórico sobre la definición y la metodología del periodismo de investigación, se discute el lugar que ocupan los datos en la investigación periodística, y se repasan las técnicas narrativas basadas en datos que han sido aplicadas al trabajo periodístico.
El periodismo de datos ha ganado terreno en los medios de comunicación latinoamericanos en los últimos años. Importantes medios han integrado en sus redacciones a equipos combinados de periodistas y programadores dedicados exclusivamente al desarrollo de esa disciplina. Su influencia también ha dejado marca en la metodología aplicada a las investigaciones periodísticas. Este tipo de publicaciones expone la gran cantidad de datos que los periodistas deben ordenar y analizar para comprobar sus hipótesis, lo que supone el uso de técnicas asistidas por computador para evitar el naufragio en un mar de datos. Asimismo, cada vez es más usual que los reportajes investigativos vayan acompañados de visualizaciones de datos, desde tablas hasta aplicaciones, para dar sustento a los que revelan. Esto deja ver cómo el análisis de bases de datos se ha integrado a la metodología de la investigación. Para dar cuenta del espacio que ese tipo de trabajo ha ganado en la investigación periodística latinoamericana, el presente ensayo estudia los reportajes que ganaron el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación, el galardón más importante de la región, entre 2013 y 2018. Al momento de elaborar este estudio, aún no se celebraba la edición 2019 del premio. Este trabajo parte de una discusión teórica sobre el periodismo de investigación, sobre el lugar que el análisis de datos ocupa en la metodología de la investigación periodística y sobre las técnicas narrativas impulsadas por datos. Estas consideraciones teóricas sirven de insumo para el análisis de las investigaciones ya mencionadas.
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