Espero sinceramente que este libro te ayude a vivir más feliz.
Saludos,
Darren
1Darren P. Morton, Jason Hinze, Bevan Craig, Wendi Herman, Lilian Kent, Peter Beamish, Melanie Renfrew y Geraldine Przybylko, “A Multimodal Lifestyle Intervention for Increasing the Mental Health and Emotional Wellbeing of College Students”, American Journal of Lifestyle Medicine (octubre de 2017); J. Hinze y D. Morton (en proceso de publicación), Jason Hinze y Darren Morton “Wellbeing Education for Educators”, TEACH Journal , 11:2.
2J. Helliwell, R. Layard y J. Sachs (2016), “World Happiness Report 2016”, .
3C. G. Davey y A. M. Chanen, “The unfulfilled promise of the antidepressant medications”, Medical Journal of Australia , 204:9 (2016), pp. 248-250; C. P. Stephenson, E. Karanges y I. S. McGregor, “Trends in the utilisation of psychotropic medications in Australia from 2000 to 2011”, Australian and New Zealand Journal of Psychiatry , 47:1 (2012), pp. 74-87.
4E. D. Kantor, C. D. Rehm, J. S. Haas, A. T. Chan y E. L. Giovannucci, “Trends in Prescription Drug Use Among Adults in the United States From 1999-2012”, Journal of the American Medical Association , 314(17), pp. 1.818-1.831.
5B. L. Fredrickson y M. F. Losada, “Positive Affect and the Complex Dynamics of Human Flourishing”, American Psychologist , 60:7 (2015), pp. 678-686.
6A menos que se indique otra versión, las referencias bíblicas han sido tomadas de la versión Nueva Traducción Viviente.
7J. L. Kurtz y S. Lyubomirsky, “Towards a durable happiness”, en S. J. López y J. G. Rettew, eds., The Positive Psychology Perspective Series (Greenwood Publishing Group, 2008), pp. 21-36.
8 Ibíd .
9A. Menke y E. B. Binder, “Epigenetic alterations in depression and antidepressant treatment”, Dialogues in Clinical Neuroscience , 16:3 (2014), pp. 395-404.
10S. Lyubomirsky, R. Dickerhoof y J. K. Boehm, “Becoming Happier Takes Both a Will and a Proper Way: An Experimental Longitudinal Intervention to Boost Weil-Being”, Emotion, 11:2 (2011), pp. 391-402.
Capítulo 1
Lo que necesitamos saber acerca de nuestro Limbo
Los hombres deben saber que del cerebro, y solo del cerebro, surgen nuestros placeres, gozo, risas y bromas.–Hipócrates
Nunca llegué a uno de mis descubrimientos a través del proceso de pensamiento racional.–Albert Einstein
En busca de simplicidad, permíteme presentarte a tu “Limbo”, el apodo que le he dado a la parte de nuestro cerebro conocida como el “sistema límbico”. Nuestro Limbo contiene varias estructuras, todas con nombres complicados, pero conocerlo como “Limbo” funcionará para nuestros propósitos. Como estamos a punto de descubrir, nuestro Limbo es una parte increíblemente importante de nosotros, y es de nuestro interés mantenerlo en perfecto estado de funcionamiento.
En caso de que te preguntes dónde vive nuestro Limbo, está ubicado en el medio de nuestro cerebro, justo debajo de la parte que parece una coliflor, a la que llamo el “Líder”.
Se ha descubierto mucho sobre el Limbo a través del trabajo de investigadores curiosos especializados en el cerebro, a quienes les encanta presionar botones y ver lo que sucede. Comenzaron conectando el Limbo de gatos y ratas de una manera que les permitía enviar un pequeño impulso eléctrico al área cuando los investigadores presionaban un botón.
Los investigadores notaron que, si estimulaban una parte del Limbo de un gato, el gato comenzaba a ronronear (y a refregarse contra el cuerpo, por supuesto), se ponía juguetón, y básicamente se convertía en un animal muy feliz y simpático.11 De manera interesante, si continuaban estimulando esta parte del Limbo del gato, perdía todo interés en la comida. Felices y delgados: tener nuestro Limbo conectado de esta manera puede sonar atractivo.
Pero los investigadores descubrieron que, si movían ligeramente los cables y estimulaban otra parte del Limbo del gato, ocurría la reacción opuesta. El gato lanzaba un ataque histérico: se erguía, lanzaba arañazos; e incluso arrojaba algo de saliva para darle “efecto”. Lo que es más, el gato comía cualquier cosa que se pusiera a su alcance. La estimulación repetitiva del Limbo del gato de esta manera hizo que se transformaran en un demonio obeso y hostil al que nadie quería acercarse.
Para que las ratas en el laboratorio no se sintieran excluidas, los investigadores también conectaron su Limbo, pero agregaron otro elemento. Les dieron a las ratas la capacidad de presionar un botón para que pudieran estimular su propio Limbo. Para el asombro de los investigadores, las ratas presionaron repetidamente el botón, incluso en preferencia a comer y beber.12 Si no se las controlaba, las ratas finalmente morían de agotamiento, con sus pequeñas patas aún presionando el botón en un intento de recibir una descarga más.
Nota:Existe un debate entre los científicos especialistas en el cerebro con respecto a qué estructuras se consideran parte del sistema límbico. Yo asumiría que el sistema límbico incluye el giro parahipocampal, el giro cingulado, la amígdala cerebral, el hipocampo, los núcleos septales, el hipotálamo, el sistema olfativo, las áreas de asociación sensorial de la corteza cerebral y porciones del tálamo.13 ¡Me alegra que hayamos clarificado esto! |
El hogar de la felicidad: el papel principal del Limbo
Los investigadores descubrieron que el Limbo es la región del cerebro responsable de las emociones: los sentimientos son su actividad principal; y el estado de ánimo, su papel principal. Si se estimula de la manera correcta, hace que los gatos y las ratas se sientan bien; si se estimula de manera incorrecta, los hace sentir mal.
Nota:En las últimas décadas, los científicos han logrado avances increíbles en la comprensión del cerebro humano, gracias en gran medida a tecnologías de escaneo sofisticadas, como las imágenes por resonancia magnética. Si bien estos estudios muestran que el cerebro humano es increíblemente más complejo de lo que jamás se haya imaginado, tanto en su diseño como en sus conexiones, el Limbo aparece constantemente ligado al estado de ánimo.14 |
Nuestro cerebro es un poco más grande y complejo, pero no muy diferente del de las ratas y los gatos. Nosotros también tenemos un Limbo. Y, al igual que los gatos y las ratas, nuestro Limbo es la parte de nuestro cerebro que determina cómo nos sentimos: los científicos incluso se refieren a él como el “cerebro emocional”.15 En pocas palabras, es nuestro “hogar de la felicidad”, si lo estimulamos de la manera adecuada. Este libro tiene precisamente ese objetivo: ayudarnos a descubrir cómo estimular nuestro Limbo de la manera correcta, para que podamos sentirnos mejor y “más felices” con mayor frecuencia, ¡más “contentos” y menos “bajoneados”! Y hay algunas buenas razones por las que deberíamos hacer esto:
Las personas felices tienen una mejor calidad de vida
Piensa en esta declaración por un momento: La calidad de tus emociones determina tu calidad de vida .
Estoy seguro de que estarás de acuerdo en que esto es cierto. Si pasas la mayor parte de tu tiempo “contento” y sintiéndote bien, la vida es buena. Si, por otro lado, pasas la mayor parte de tu tiempo sintiéndote “bajoneado” y de mal humor, la vida es pésima.
Ten en cuenta que las cosas en nuestra vida (relaciones, circunstancias, posesiones, etc.) son simplemente vehículos para las emociones. Si conducen a emociones positivas, contribuyen a nuestra calidad de vida; pero si generan emociones negativas, disminuyen nuestra calidad de vida. Tanto como podamos, es bueno rodearnos de “alas” en lugar de “lastre”.
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