Susan Mallery - Simplemente perfecto

Здесь есть возможность читать онлайн «Susan Mallery - Simplemente perfecto» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современные любовные романы, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Simplemente perfecto: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Simplemente perfecto»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Cuando la mejor amiga de Pia O’Brian murió, ésta esperaba heredar a su querido gato, pero, en lugar de eso, Crystal le dejó tres embriones congelados. Pia no creía que estuviera preparada para la maternidad. Sin embargo, dispuesta a cumplir el sueño de su amiga, decidió convertirse en madre soltera… y ese mismo día conoció a un hombre guapísimo y sexy.
Raúl Moreno, un famoso ex jugador de fútbol americano que se había criado en una casa de acogida, era ahora más rico de lo que podría haber imaginado nunca y dirigía un campamento para los niños necesitados de Fool’s Gold. Aunque después de su última relación había decidido olvidarse de las mujeres, no podía sacarse de la cabeza a la dulce y sexy Pia… y le propuso un descabellado plan.

Simplemente perfecto — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Simplemente perfecto», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

– Afectuoso y modesto… sal conmigo.

– No soy tu tipo.

– ¿Cómo lo sabes?

Porque desde el momento en que se habían conocido, no había habido química. Además, Dakota trabajaba para él.

– ¿Me equivoco?

Ella suspiró teatreramente.

– No, no lo eres. Por eso me interesa conocer a tus compañeros de equipo.

– Lo dudo. Encontrarás a tu hombre tú misma.

– ¿Podrías decirme cuándo? -le preguntó ella con una carcajada-. ¿Para poder poner una estrella junto a ese día en el calendario?

– Cuando menos te lo esperes.

Pia estaba sentada frente a Montana Hendrix en su pequeño despacho. Conocía a las trillizas de toda la vida, unas chicas cuya familia siempre había sido importante allí y cuyo linaje se remontaba a los fundadores del pueblo.

La gente que daba por hecho que las tres hermanas actuaban igual, porque se parecían, estaba claro que no las conocían. Nevada era la más tranquila, la que había estudiado ingeniería y trabajaba con su hermano. Dakota era más como una niña… quería que todo el mundo le hiciera caso. Montana era la más pequeña, tanto en orden de nacimiento como en personalidad. Era divertida e impulsiva, y ésa a la que Pia estaba más unida.

– ¿Entonces está todo vendido? -preguntó Montana, doblando una carta y metiéndola en un sobre.

– Sí. La subasta ha sido todo un éxito. A pesar del hecho de que no había pujas mínimas, sacamos casi el doble de lo que esperábamos.

– Todo el mundo quiso ayudar -dijo Montana.

– Igual que tú hoy -sonrió Pia-. ¿Te lo he agradecido ya?

– Vas a invitarme a almorzar.

– Ah, sí, lo había olvidado.

Hablaron sobre lo que estaba sucediendo en el pueblo y con sus amigas.

– Me han ofrecido un trabajo a jornada completa en la biblioteca.

Pia enarcó las cejas.

– Eso es genial. Felicidades.

Montana no parecía muy emocionada.

– ¿Es genial, verdad? Llevo trabajando ahí dos años a jornada partida y ahora me van a dar un buen ascenso y tendré beneficios.

– ¿Pero?

Montana respiró hondo.

– No quiero -alzó una mano-. Lo sé, lo sé. ¿En qué estoy pensando? Es una gran oportunidad. Me ayudarían a pagar un máster en biblioteconomía. Me encanta vivir en Fool’s Gold y ahora tengo seguridad laboral.

– ¿Pero? -volvió a preguntar Pia.

– No es lo que quiero hacer -admitió Montana en voz baja-. No me encanta trabajar en la biblioteca. Quiero decir, me gusta, los libros son geniales, y me gusta ayudar a la gente y trabajar con niños, pero ¿a tiempo completo? ¿Todos los días durante ocho horas?

Apoyó los brazos sobre la mesa y se dejó caer en su asiento.

– ¿Por qué no puedo ser como los demás? ¿Por qué no puedo saber lo que quiero hacer con mi vida?

– Creí que te gustaba la biblioteca. El verano pasado te hizo mucha ilusión ayudar a montar la firma de libros de Liz.

– Eso fue divertido, pero… Tú sabías lo que querías hacer.

– No, no tenía ni idea. Empecé en este trabajo porque parecía que me ofrecía muchas opciones y empecé como asistente antes de descubrir que me gustaba. Tuve suerte. No estaba planeado.

– Yo necesito tener suerte -murmuró Montana y después sonrió-. Iba a decir que no en un sentido amoroso, aunque eso tampoco estaría mal -su sonrisa se disipó-. Me siento como una estúpida.

– ¿Por qué? No lo eres. Eres inteligente y divertida.

Montaba bajó la voz.

– Creo que puede que no sea muy fiable.

Pia hizo lo que pudo por no sonreír.

– Eres todo menos eso.

– No puedo elegir una carrera. Tengo veintisiete años y no sé lo que quiero hacer cuando sea mayor. ¿No debería haber crecido ya? ¿No es ahora mi futuro?

– Suenas como un póster. No se trata del futuro, sino de ser feliz. No tiene nada de malo intentar distintas carreras hasta que encuentres la que te guste. Te mantienes a ti misma. No es que estés viviendo con tu madre y viendo la tele todo el día. No pasa nada por explorar posibilidades.

– Tal vez -dijo Montana-. Nunca pensé que no sabría lo que quiero hacer.

– Mejor seguir intentándolo hasta descubrir lo que te hace feliz que elegir algo ahora y después odiar tu trabajo durante los próximos años.

Montana sonrió.

– Haces que suene muy fácil.

– Arreglar la vida de otro no es difícil. La única vida con la que tengo problemas es la mía.

Montana enarcó las cejas.

– ¿Este problema tiene que ver con cierto exjugador de fútbol americano alto y muy musculoso?

Pia se advirtió que no debía sonrojarse.

– No. ¿Por qué lo preguntas?

– Has almorzado con él.

– Fue un almuerzo de negocios.

– A mí no me pareció un almuerzo de negocios -dijo Montana.

«Así es la vida en un pequeño pueblo», pensó Pia.

– ¿Cómo lo sabes? ¿Lo viste?

– Me lo han contado y hasta me han dicho que hubo un beso, pero no me han confirmado nada.

Pia suspiró.

– Te juro que por aquí necesitamos ampliar los canales de la televisión por cable. La gente está hambrienta de entretenimiento.

– Entonces, ¿no hay nada entre Raúl y tú? -preguntó Montana decepcionada.

Pia vaciló.

– ¡Sí que lo hay!

– No te emociones tanto. No es lo que crees. No es romántico -¿cómo podía serlo? Su futuro embarazo ahuyentaría a cualquier hombre en su sano juicio.

Pia respiró hondo.

– Crystal me ha dejado sus embriones.

Montana abrió los ojos de par en par.

– Creía que te habías quedado con su gato.

– Y así fue hasta que me enteré de lo de su testamento. Jo tiene el gato.

– ¿Y tú los bebés? Es increíble. ¡Oh, Dios mío! Vas a tener a sus bebés. Tienes que decidir qué hacer con ellos. ¿Te ha dejado instrucciones?

– No específicamente. Sé que lo de tenerlos está implícito, no es que quiera que los mantenga congelados para siempre. Dejó dinero para cubrir algunos de los gastos médicos y establecer un fondo para la universidad.

– ¿Vas a tenerlos?

Pia asintió lentamente, aún no lo había asumido del todo; aceptar algo así llevaba su tiempo.

Montana se levantó, rodeó la mesa, se agachó y abrazó a Pia.

– No puedo creerlo. Es increíble. Vas a tener los bebés de Crystal. ¿Estás aterrorizada?

– Mucho, además de confundida y preocupada. ¿Por qué me ha tenido que elegir a mí? Hay muchas otras mujeres con más potencial para ser madre.

Montana se puso derecha y volvió a su asiento.

– Eso no es verdad. Tú eres la persona que quería que tuviera sus hijos.

– Lo dices como si tuviera todo el sentido del mundo.

Montana parecía confundida.

– ¿Y por qué no iba a tenerlo?

– No sé nada de bebés y mucho menos de cómo criar a tres. No me habló de esto, no me advirtió. Se suponía que yo me quedaba con el gato. Le caigo fatal, así que es casi mejor que no lo tenga yo, pero aun así… -se mordió el labio-. ¿Por qué me eligió Crystal?

– Porque te quería y confiaba en ti. Porque sabía que tomarías las decisiones correctas.

– Eso no podía saberlo. Ni siquiera lo sé yo. ¿Y si sucede algo malo? ¿Y si los embriones me odian tanto como Jake?

– No están en posición de juzgarte.

– De acuerdo, no ahora, pero lo estarán. Una vez que hayan nacido.

– Los bebés se unirán a ti porque eres maravillosa. Pero incluso aunque no lo fueras, lo harían.

– Me sentiría mejor si les gustara por mí misma y no por algo biológico.

– Eso también pasará -le aseguró Montana-. Serás una mamá genial.

– ¿Cómo lo sabes? -preguntó Pia, preocupada y desesperada-. Mis novios siempre me dejan, ni siquiera el gato quería vivir conmigo. ¿Qué tengo que ofrecerle a un bebé?

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Simplemente perfecto»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Simplemente perfecto» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Simplemente perfecto»

Обсуждение, отзывы о книге «Simplemente perfecto» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.