Robert Heinlein - Estrella doble

Здесь есть возможность читать онлайн «Robert Heinlein - Estrella doble» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Город: Barcelona, Год выпуска: 1987, ISBN: 1987, Издательство: Martínez Roca, Жанр: Фантастика и фэнтези, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Estrella doble: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Estrella doble»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

También publicado como “Intriga estelar”.
¿Podría un miserable actor sustituir al político más famoso del imperio? Lorenzo Smith sintió un hormigueo en su cuerpo cuando le propusieron el trabajo, ya que Bonforte era el político más reputado en la Galaxia. Sería un gran desafío dar vida a este personaje, por supuesto. Pero cuando estudió el papel vio muy claro que se encontraba ante una peligrosa misión de cuyo resultado dependía el destino del Sistema Solar…

Estrella doble — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Estrella doble», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Me di cuenta de que los acontecimientos seguían un orden extraño, aunque yo no estaba muy acostumbrado a las cosas de la política.

—Creo que sí.

—Pero en este caso el Gobierno Quiroga ha convocado elecciones generales y luego ha dimitido en masa, dejando el Imperio sin gobierno. Por lo tanto el Soberano se ve precisado a llamar a algún otro para que forme un Gobierno regente que lleve la dirección del Estado hasta que se celebren las elecciones. De acuerdo con la letra de la Ley puede solicitar los servicios de cualquier miembro de la Asamblea Interplanetaria, pero como asunto estricto de precedente constitucional no tiene elección posible. Cuando un Gobierno dimite en masa… no simplemente cuestión de unas cuantas carteras, sino que abandona en bloque… entonces el Soberano debe requerir al Jefe de la Oposición que forme el Gobierno regente. Es algo indispensable en nuestro sistema político; evita que la dimisión no pase de ser un gesto vacío de significado. En el pasado se han aprobado muchos otros sistemas, bajo algunos de ellos se cambiaba de Gobierno como de camisa. Pero el nuestro actual asegura un Gobierno responsable y duradero.

Me sentí tan ocupado tratando de comprender todas las consecuencias de la situación, que casi no comprendí sus siguientes palabras.

—De modo que, naturalmente, el Emperador ha requerido la presencia de Bonforte en New Batavia.

—¿Cómo? ¿New Batavia? ¡Muy bien!

Estaba pensando que nunca había visitado la Capital Imperial. La única vez que estuve en la Luna las vicisitudes de mi profesión me dejaron sin tiempo ni dinero para hacer la excursión.

—¿Es por eso entonces que hemos vuelto a acelerar? Bien, a mí no me importa ir a New Batavia. Supongo que siempre encontrarán una manera de enviarme a casa si el Tom Payne no regresa pronto a la Tierra.

—¿Qué? ¡Cielos!, no se preocupe por eso ahora. Cuando llegue el momento, el capitán Broadbent encontrará mil formas de hacer que usted llegue a su casa sano y salvo.

—Lo siento. Me olvidé que tiene asuntos más importantes que el mío, Roger. Desde luego que tengo que volver a casa ahora que mi trabajo ha terminado. Pero no me importa pasar unos cuantos días o hasta un mes en la Luna, si es preciso. No tengo ningún asunto urgente entre manos. Pero le agradezco que se haya molestado en explicarme la situación —miré atentamente a su rostro—. Roger. Parece estar muy preocupado.

—¿Es que no lo comprende? El Emperador ha enviado a buscar al señor Bonforte. ¡El Emperador! Y Bonforte no se encuentra en condiciones de presentarse en público. ¡Nuestros enemigos han realizado una jugada muy audaz y es posible que nos hayan llevado a un jaque mate!

—¿Eh? Espere un momento. Poco a poco. Ya veo lo que quiere decir… pero, amigo, todavía no estamos en New Batavia. Estamos a cien millones de millas de distancia, o doscientos millones, o lo que sea. El doctor Capek lo habrá estrujado y dejado listo para que se presente ante el Emperador cuando lleguemos. ¿No lo cree así?

—Bien… nos queda esa esperanza.

—Pero ¿no está seguro?

—No podemos tener la seguridad. Capek dice que no existe una información clínica completa para estos casos de dosis masivas. Depende del metabolismo de cada individuo y de la droga que se haya usado.

De repente me acordé de la ocasión cuando un subalterno me había propinado, sin yo saberlo, una potente purga momentos antes de la representación. (Pero yo desempeñé mi papel a toda costa, lo cual prueba el dominio de la mente sobre la materia… y luego le despedí en el acto).

—Roger, ¿es posible que le hayan propinado la última e innecesaria inyección no sólo por simple sadismo… sino para llevarnos a esta situación?

—Yo así lo creo. También el doctor Capek es de la misma opinión.

—¡Alto! En tal caso eso significa que Quiroga es el hombre que ha maquinado el secuestro… y que hemos tenido a un gángster dirigiendo el Imperio.

Roger movió la cabeza.

—No necesariamente. Ni siquiera es probable. Pero desde luego significa que las mismas fuerzas que controlan a los Activistas también controlan los destinos del Partido de la Humanidad. Pero nunca podremos acusarles de nada; son todos gente irreprochable, ultrarespetables. Sin embargo, han podido avisar a Quiroga de que había llegado el momento de tenderse en el suelo y hacerse el muerto… y obligarle a hacerlo. Casi con toda seguridad —añadió—, sin decirle los verdaderos motivos de por qué se consideraba éste como el momento oportuno.

—¡Cielos! ¿Quiere decir que el hombre que ocupa el puesto más alto del Imperio puede cerrar el negocio y abandonar, de esa forma? ¿Todo porque alguien entre bastidores le ordene que lo haga?

—Me temo que eso es lo que creo.

Moví la cabeza lentamente.

—¡La política es un juego sucio!

—No —contestó Clifton con calor—. No existen los juegos sucios. Pero a veces uno se encuentra con jugadores deshonestos.

—No veo en qué consiste la diferencia.

—Hay un mundo de diferencia. Quiroga es un político de tercera fila y un hombre de paja… En mi opinión está en las manos de unos cuantos malvados. Pero no hay nada de mediocridad en John Joseph Bonforte, y éste nunca, nunca, ha sido un juguete de nadie. Como partidario, ha creído siempre en la causa, como jefe, nos ha dirigido por la convicción.

—Reconozco mi error —dije humildemente—. Bien, ¿qué podemos hacer? ¿Que Dak arrastre los pies de manera que el Tom Payne no llegue a New Batavia hasta que Bonforte se encuentre recuperado?

—No podemos demorarnos. No estamos obligados a acelerar a más de una gravedad; nadie puede esperar que un hombre de la edad de Bonforte soporte un esfuerzo innecesario para su organismo. Pero no podemos tardar en exceso. Cuando el Emperador llama, debemos acudir.

—¿Entonces qué?

Clifton me miró sin contestar. Yo empecé a ponerme nervioso .

—¡Un momento, Roger, no empiece a tener ideas absurdas! Todo esto no tiene nada que ver conmigo. Yo ya he terminado, excepto por unas cuantas representaciones en esta nave. Sucio o no, la política no es un juego que me guste. . . Me contento con que me paguen y me envíen a casa y les garantizo que ni siquiera me inscribiré para votar.

—Probablemente no tendrá que hacer nada. El doctor Capek posiblemente lo tendrá curado cuando lleguemos a New Batavia. Pero de cualquier modo no sería nada difícil para usted… mucho menos que la ceremonia de adopción marciana… sólo una entrevista con el Emperador y…

—¡El Emperador! —casi grité.

Como la mayoría de los americanos, no comprendía a la realeza y en el fondo no aprobaba la institución… y además sentía un oculto e inadmitido temor a los Reyes. Después de todo, los americanos llegamos al Imperio por la puerta trasera. Cuando firmamos el Tratado por el que nos convertimos en Miembro del Imperio a cambio de las ventajas de voz y voto en la Asamblea Interplanetaria, se acordó explícitamente que nuestras instituciones locales, nuestra Constitución y todo lo demás, no serían afectadas… y tácitamente admitido que ningún miembro de la familia real visitaría nunca América. Quizá no haya sido una buena idea. Quizá si estuviésemos más acostumbrados a la realeza no nos impresionaría tanto. En cualquier caso, es bien conocido el hecho que las democráticas damas americanas son las más impacientes en su deseo de ser presentadas en la corte del Emperador que las de ningún otro país.

—Tranquilícese —contestó Clifton—. Probablemente no tendrá que hacerlo. Sólo queremos estar preparados Lo que quería decirle es que un Gobierno regente no presenta ninguna dificultad. No formula ninguna Ley, ni cambia nada de las normas establecidas. Yo me cuidaré de todo el trabajo. Todo lo que usted tendrá que hacer… si es que tiene que hacer algo… será presentarse en la audiencia oficial del Emperador Willem… y quizá acudir a una o dos conferencias de prensa controladas; depende del tiempo que tarde en curarse Bonforte. Lo que ya ha realizado ha sido mucho más difícil… y le pagaremos por ello tanto si tiene que hacerlo como si no.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Estrella doble»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Estrella doble» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Robert Heinlein - Sixième colonne
Robert Heinlein
Robert Silverberg - La estrella de los gitanos
Robert Silverberg
Robert Heinlein - Piętaszek
Robert Heinlein
Robert Heinlein - Viernes
Robert Heinlein
Robert Heinlein - Fanteria dello spazio
Robert Heinlein
Robert Heinlein - Dubler
Robert Heinlein
Robert Heinlein - Stella doppia
Robert Heinlein
libcat.ru: книга без обложки
Robert Heinlein
Robert Heinlein - Citizen of the Galaxy
Robert Heinlein
Отзывы о книге «Estrella doble»

Обсуждение, отзывы о книге «Estrella doble» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.