Jonathan Kellerman - La Rama Rota

Здесь есть возможность читать онлайн «Jonathan Kellerman - La Rama Rota» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Триллер, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

La Rama Rota: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La Rama Rota»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Hay algo espectral en este caso. El suicidio de un violador de niños, una red oculta de pervertidos, todos ellos gente de clase alta, y una aterrada niña que podría atar cabos sueltos… si el psicólogo infantil Alex Delaware logra hacerle recordar los horrores de que ha sido testigo. Pero cuando lo hace, la policía parece falta de interés. Obsesionado por un caso que pone en peligro tanto su carrera como su vida, Alex queda atrapado en una telaraña de maldad, acercándose más y más a un antiguo secreto que hace que incluso el asesinato parezca un asunto limpio.

La Rama Rota — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La Rama Rota», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

– Lo sabía. ¿Habría modo de averiguar algo más acerca de esa muerte?

Pensó un instante.

– Podríamos mirar los periódicos locales de esas fechas, buscando una nota necrológica o un obituario.

– ¿Y la revista de los estudiantes?

– El Spartan es un bodrio -dijo despectivamente -, pero supongo que sí hablaría de una cosa así. Los números atrasados se guardan en la biblioteca, al otro lado del campus. Podemos pasar luego por allí. ¿Cree que puede ser interesante?

– Podría ser, Margaret. Quiero saber todo lo que pueda de esa gente.

– Van der Graaf -exclamó.

– ¿Qué es eso?

– El profesor Van der Graaf, del Departamento de Historia. Es el más viejo de la Vieja Guardia, lleva en Jedson más tiempo que cualquier otra persona que yo conozca. Además es un chismoso de cuidado. Me senté a su lado en una fiesta campestre y el buen anciano me contó toda serie de chismes: quién se iba a la cama con quién, los trapos sucios del profesorado y cosas así.

– ¿Y le dejan que cuente esas cosas?

– Tiene casi los noventa, esta podrido de dinero de su familia, no está casado y no tiene herederos. Esperan que un día de estos la palme y le deje la pasta a la universidad. Es catedrático honorífico desde quien sabe cuánto tiempo. Tiene aquí una oficina y siempre está metido en ella, haciendo ver que escribe libros. No me sorprendería que hasta durmiese ahí. Sabe más sobre Jedson que nadie.

– ¿Y cree que hablará conmigo?

– Si le apetece. De hecho, pensé en él cuando me dijo usted por teléfono que quería saber cosas sobre alumnos que se hayan hecho famosos. Pero luego pensé que sería muy arriesgado dejarle a solas con un periodista. Una nunca sabe qué es lo que va a hacer o decir.

Lanzó una risita, disfrutando de la habilidad del viejo al rebelarse desde una posición de poder.

– Naturalmente, ahora que sé lo que usted quiere – continuó-, pienso que hablar con él le vendría al dedillo. Pero necesitará inventarse algo para explicar el porqué quiere que le hable de Towle, aunque me imagino que eso no debe de ser un gran problema para alguien tan inventivo como lo es usted.

– ¿Qué tal le suena esto?: soy un periodista de la revista Medical World News; digamos que me llamo Bill Roberts… Y el doctor Towle acaba de ser elegido Presidente de la Academia de Pediatras, por lo que estoy escribiendo un artículo acerca de sus estudios…

– Suena bien. Voy a llamarle ya.

Tendió la mano hacia el teléfono y yo le di otra mirada a la ficha de alumno de Towle. La única información que ella no me había explicado era una columna de datos fechados bajo la indicación general $, que supuse que serían donaciones a Jedson. Promediaban los diez mil dólares al año. Towle era un hijo agradecido.

– Hola, profesor Van der Graaf -estaba diciendo ella -, soy Margaret Dopplemeier de Relaciones Públicas. Sí, estoy bien, gracias, ¿y usted? Muy bien… oh, estoy segura que podremos arreglarlo, profesor.

Tapó el micrófono con la mano y me hizo un guiño, susurrando las palabras: «está de buenas».

– No sabía que le gustase la pizza, profesor. No. No, tampoco a mí me gustan las de anchoas. Sí, me gustan los Duesenbergs. Sí, ya sé que a usted también le gustan… sí, ya lo sé. La lluvia caía a mares, profesor. Sí, me gustaría. Sí, cuando mejore el tiempo. Con la capota bajada. Yo llevaré la pizza.

Coqueteó con Van der Graaf durante unos minutos y, al fin, llegó al tema de mi visita. Escuchó, me hizo un signo de asentimiento, cerrando el índice y el pulgar en un okey, y volvió a flirtear. Tomé la ficha de Kruger.

Era el quinto miembro de su familia que iba a Jedson y se listaba su graduación como ocurrida hacía cinco años. No había mención alguna acerca de su actual trabajo, en cuanto a la familia, se decía que se dedicaba al com, trans y finc. No había mención alguna a un matrimonio, ni había donado dinero alguno a la universidad. Sin embargo, había un dato interesante bajo la notación REL-F -decía Towle. Finalmente las tres letras BDA estaban escritas con trazo grueso en la parte inferior de la ficha. Margaret acabó con el teléfono.

– Le recibirá. Siempre que yo le acompañe y me comprometa, le cito textualmente: «a darme un buen masaje, jovencita. Así contribuirá a prolongar la vida de un fósil viviente». El muy viejo verde… -lo dijo afectuosamente.

Le pregunté acerca del nombre de Towle en la ficha de Kruger.

– REL- F es relaciones familiares. Aparentemente los dos personajes que le interesan a usted son primos o algo así.

– ¿Y entonces por qué no está él puesto en la ficha de Towle?

– Esa categoría de dato debe de ser nueva, posiblemente la añadieron después de que Towle se graduase y, en lugar de remontarse hacia atrás y ponerla en todo el archivo, probablemente sólo la fueron indicando en las fichas nuevas. Lo que sí es interesante es ese BDA. Quiere decir que lo han borrado del archivo.

– ¿Y por qué han hecho eso?

– No lo sé. Y aquí no lo dice. Nunca lo diría. Probablemente por alguna falta. Con su historial familiar ha tenido que ser algo muy gordo. Algo que hizo que la escuela quisiera lavarse las manos en lo que a él se refiere. -Me miró-. Esto se está poniendo interesante, ¿no?

– Mucho.

Volvió a meter las fichas en el sobre y lo cerró en su escritorio.

– Ahora le llevaré con Van der Graaf.

22

Un ascensor que era una jaula dorada nos llevó al quinto piso de un edificio rematado por una cúpula que estaba a un extremo del campus. Abrió sus fauces y nos soltó en un silencioso vestíbulo, decorado con un zócalo de mármol y tapizado de polvo. El techo era cóncavo y en yeso, sobre el que había sido pintado un ya descolorido mural de querubines soplando trompetas: estábamos dentro de la concha de la cúpula. Las paredes eran de piedra y soltaban un olor de papel en putrefacción. Una ventana con paneles en forma de rombos separaba dos puertas de madera. Una de ellas llevaba la mención SALA DE MAPAS y parecía no haber sido abierta en generaciones. La otra no decía nada.

Margaret golpeó con los nudillos en la puerta sin letrero y, al ver que no obtenía respuesta, la abrió. La habitación que reveló era espaciosa y de techo alto, con ventanas de catedral que daban una vista del puerto. Cada centímetro posible de espacio en las paredes había sido ocupado por estantes repletos de libros raídos, puestos al azar. Aquellos libros que no habían hallado un lugar de descanso en los estantes se hallaban en montones, precariamente equilibrados, por el suelo. Había una mesa de caballetes en el centro de la habitación, que estaba llena de montones de manuscritos y aún más libros. Un globo terráqueo sobre un soporte con ruedas y un escritorio de patas con forma de garras habían sido arrinconados contra un ángulo. Encima del escritorio se veía una caja de esas de la MacDonalds de llevarse la comida a casa, y un par de servilletas de papel, arrugadas y grasientas.

– ¿Profesor? -dijo Margaret, y luego a mí-: Me pregunto a dónde habrá ido.

– ¿Jugamos al escondite? -la voz venía de algún lugar tras la mesa de caballetes.

Margaret se sobresaltó, el bolso se le cayó de las manos y su contenido se desparramó por el suelo.

Una cabeza apergaminada apareció atisbando por sobre los bordes arrugados de un montón de papel amarillento.

– Lamento haberla asustado, cariño -la cabeza estaba echada hacia atrás en una carcajada silenciosa.

– Profesor -dijo Margaret-. ¿No le da vergüenza? Se inclinó a recoger sus cosas.

Él salió de detrás de la mesa con aspecto de niño regañado. Hasta ese momento yo había creído que estaba acurrucado. Pero cuando su cabeza no subió más, me di cuenta que todo el tiempo había estado de pie.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «La Rama Rota»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La Rama Rota» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Jonathan Kellerman - Devil's Waltz
Jonathan Kellerman
Jonathan Kellerman - Billy Straight
Jonathan Kellerman
Jonathan Kellerman - Obsesión
Jonathan Kellerman
Jonathan Kellerman - Test krwi
Jonathan Kellerman
Jonathan Kellerman - Compulsion
Jonathan Kellerman
Jonathan Kellerman - Dr. Death
Jonathan Kellerman
Jonathan Kellerman - True Detectives
Jonathan Kellerman
Jonathan Kellerman - Evidence
Jonathan Kellerman
Jonathan Kellerman - The Conspiracy Club
Jonathan Kellerman
Jonathan Kellerman - Rage
Jonathan Kellerman
Jonathan Kellerman - Gone
Jonathan Kellerman
Отзывы о книге «La Rama Rota»

Обсуждение, отзывы о книге «La Rama Rota» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.