Mary y sus hijas se habían convertido ahora en la razón de su existencia. Mary se había portado bien con ella, cosa que no merecía, pues jamás le había prestado demasiada atención. Jamás había sido amable, ni generosa, no al menos tanto como debiera. Ahora sólo sentía cierta emoción cuando estaba en casa de Mary viendo jugar a sus nietas. Danny Boy estaba muerto y eso ya era razón suficiente para alegrarse, además de que entraba más dinero para todos. Ella sabía mucho más de lo que la gente imaginaba.
Ange miró a Eli Williams y él le guiñó el ojo con picardía. Era un joven agradable que siempre le había caído bien, pero jamás había confiado en él, algo que le había comentado a Danny Boy, aunque él no le hizo ningún caso. Sin embargo, había algo en él que la hacía sospechar, un sentimiento que se había reforzado aún más después de la muerte, de la inexplicable muerte, de Danny Boy. Durante el funeral de su hijo sintió un enorme alivio, pero también presintió una muerte inminente, algo que no comentó con nadie, pues sabía de sobra que nadie estaría interesado en escuchar sus opiniones.
Ange aceptó su nuevo lugar en la vida y se sentía feliz de compartir los días que le quedaban con la gente a la que amaba y que sabía que la apreciaban.
Había parido y criado tres hijos, y había aceptado que había sido el catalizador de sus derrotas, pero había intentado hacerlo lo mejor posible y, tanto si les gustaba como si no, ésa era la verdad. Cada uno hace lo que puede y juega sus bazas a su manera. Por desgracia, la retrospectiva era algo maravilloso. Ange sostenía el rosario entre los dedos y susurraba el avemaria con una determinación que revelaba su desesperación, pero también su fe en Dios. Al igual que el resto de la familia, pensaba que la muerte de Danny Boy les ofrecía a todos nuevas perspectivas en la vida.
En cuanto a ella, se sentía en paz. Se había dado cuenta de que los sueños de grandeza de su hijo, esa necesidad de ser considerado un capo, lo habían llevado a la destrucción. Tras su muerte, por fin había podido conciliar el sueño, por fin había podido vivir sin miedo y sin sumisión. AJ igual que Mary, que, al ver que se había librado de un hombre que siempre la había tenido aterrorizada y coartada, empezaba a sentirse rejuvenecida, más confiada y con más deseos de disfrutar de la vida, algo que jamás podría haber hecho si su hijo no hubiese muerto violentamente. Lo que estaba sucediendo no era sino lo que se veía venir desde hace tiempo.
Eli observaba a la gente que se aglomeraba a su alrededor con una sonrisa arrogante, su tranquilidad habitual y sus buenos modales. Era un hombre apreciado por todos, cosa que lo satisfacía, pues valoraba la generosidad y sabía apreciar el carácter enfermizo de la gente. Sabía que Danny Boy había cometido el error de sentirse demasiado poderoso para ser eliminado. Pues bien, se había dado cuenta de que no, y lo había hecho de la peor manera, pues no hay nadie que esté libre de la venganza, mucho menos si no se valora a los que te han ayudado a ocupar una posición prestigiosa. Eli sabía lo importante que era la generosidad y también el valor que tenía la gente que arriesgaba su libertad. Esa gente debía ganar una buena pasta y tener la garantía de que, si los apresaban, sus familias estarían bien atendidas. Era una de las pocas cosas que había aprendido de Danny Boy, pues la verdad era que siempre cuidó de sus hombres. Por desgracia, él también había sido con frecuencia la razón por la que fueron apresados, pues había vendido a todo aquel que consideraba una amenaza, o simplemente le llevaba la contraria. Él, obviamente, no se había dado cuenta porque Danny era demasiado astuto para que eso se supiera. Sin embargo, al final pagó por sus pecados. Louie lo había introducido en el mundo del chivateo y eso sería algo que pagaría en el futuro. Los capos como él tenían los días contados, eran como jodidos dinosaurios. Ahora las cosas habían cambiado y Eli no tenía la menor intención de quedarse sentado hasta que llegase alguien con un jodido pasaporte jamaicano y un ejército de nigerianos dispuesto a quitarle de en medio y arrebatarle lo que era suyo. Ya no existía un submundo, eso era ya agua pasada. Unas cuantas familias de reconocido nombre no eran impedimento para que esa nueva horda de inmigrantes considerase Londres y Europa como un campo abierto para apoderarse de todo lo que pudiesen a cualquier precio.
Los capos como Michael, Danny Boy, e incluso él, eran reliquias de un mundo en que los hombres eran hombres y sus mujeres estaban orgullosas de eso. Esa época había pasado y ya no regresaría.
Michael estaba demasiado arraigado en esos viejos valores como para comprenderlo, por eso, cuando llegase el momento oportuno, Eli estaba dispuesto a eliminarlo y apoderarse del Smoke y de todos sus negocios en España. Era la única forma de conservar algo que realmente mereciese la pena. Sabía por la gente que tenía trabajando en las calles cómo estaban cambiando las cosas y lo rápido que lo estaban haciendo. Sabía por sus soplones que había una banda de jóvenes negros que empezaba a abrirse camino. Estaba formada por africanos, asiáticos y caribeños, y, además de ser de la misma raza, tenían otra cosa en común: el hambre. En ese preciso momento se estaban matando entre sí, pero no tardarían en darse cuenta de que juntos serían más fuertes que nadie. Y, cuando eso sucediese, él los estaría esperando.
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[1]Little Britain. Serie de sketches sobre la vida de Gran Bretaña que se proyectaron en la BBC en el año 2001. (N. del T.)
[2]Little and Large. Comedia televisiva que se proyectó en Gran Bretaña desde 1977 hasta 1991. (N. del T.)
[3]Jimmy Jones. Fundador y líder de una secta denominada el Templo del Pueblo y que fue el causante de un suicidio colectivo por envenenamiento en una granja de Jonestown. (N. del T.)
[4]Ian Hyland. Crítico de televisión británico que se caracteriza por su tono mordaz. (N. del T.)
[5] Cockney. Habitante del Hast End de Londres. (N. del T.)
[6] Squat. Casa ocupada. [Nota del T.]
[7]East Enders-. Serie televisiva de la BBC. [N. del T.]