Julian Barnes - Inglaterra, Inglaterra

Здесь есть возможность читать онлайн «Julian Barnes - Inglaterra, Inglaterra» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Inglaterra, Inglaterra: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Inglaterra, Inglaterra»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Sir Jack Pitman, un magnate de aquellos que sólo la vieja Albión puede producir, mezcla de Murdoch, Maxwell y Al Fayed, emprende la construcción de la que será su obra magna. Convencido de que en la actualidad Inglaterra no es más que una cáscara vacía de sí misma, apta sólo para turistas, él creará una «Inglaterra, Inglaterra» mucho más concentrada, que de manera más eficaz contenga todos los lugares, todos los mitos, todas las esencias e incluso todos los tópicos de lo inglés, y que por consiguiente será mucho más rentable. En el mismo día se podrán visitar la torre de Londres, los acantilados de Dover, los bosques de Sherwood (con Robin Hood incluido en la gira) y los megalitos de Stonehenge. y para construir su Gran Simulacro, el parque temático por excelencia para anglófilos de todo el mundo, Sir Jack elige la isla de Wight y contrata aun selecto equipo de historiadores, semiólogos y brillantes ejecutivos.
El proyecto es monstruoso, arriesgado y, como todo lo que hace Sir Jack, tiene un éxito fulgurante. Mediante hábiles maniobras políticas, consigue que la isla de Wight se independice de la vieja Inglaterra, e incluso miembros de la casa real se trasladan al nuevo país para ejercer de monarquía de parque temático. Pero en un giro inesperado, el país de mentirijillas se vuelve tanto o más verdadero que el país de verdad, las ambiciones imperiales se desatan y los actores que representaban a personajes míticos, a filósofos, a gobernantes, y cuya función era «parecer», comienzan a «ser»…

Inglaterra, Inglaterra — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Inglaterra, Inglaterra», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Y había otra razón para la suspicacia. Si un recuerdo no era una cosa, sino el recuerdo de un recuerdo de un recuerdo, espejos colocados en paralelo, lo que el cerebro te decía ahora sobre lo que presuntamente había sucedido entonces estaría modificado por lo que había ocurrido entre medias. Era como un país rememorando su historia: el pasado nunca era solamente el pasado, era lo que hacía al presente apto para vivir consigo mismo. Lo mismo cabía decir de los individuos, aunque el proceso, obviamente, no era nada sencillo. Quienes habían vivido una vida decepcionante, ¿recordaban un idilio o algo que justificase que sus vidas hubieran acabado en el desencanto? Los que estaban satisfechos de su vida, ¿se acordaban de una satisfacción previa, o de algún momento de adversidad bien resuelta y heroicamente superada? Entre la persona interior y la exterior siempre existía un componente de propaganda, de ventas y de mercantileo.

Y asimismo un autoengaño constante. Porque aun cuando admitieras todo esto, aunque captaras la impureza y la corrupción de las reminiscencias, parte de ti seguía creyendo en esa cosa -sí, cosa- inocente y auténtica que llamabas un recuerdo. En la universidad, Martha se había hecho amiga de una chica española, Cristina. La historia común de sus dos países, o al menos los contenciosos entre ambos, quedaba siglos atrás; pero aun así, cuando Cristina había dicho, en un momento de pullas amistosas: «Francis Drake fue un pirata», Martha había dicho: «No, no lo fue», porque sabía que era un héroe inglés y un Sir y un almirante y por tanto un caballero. Cuando Cristina, más seria esta vez, repitió: «Fue un pirata», Martha supo que era la falsedad consoladora, aunque necesaria, de los derrotados. Más tarde consultó «Drake» en una enciclopedia británica, y aunque la palabra «pirata» no aparecía nunca, las palabras «corsario» y «pillaje» salían con frecuencia, de suerte que entendió perfectamente que el corsario saqueador para una persona podía ser un pirata para otra, pero así y todo Francis Drake siguió siendo para ella un héroe inglés, incontaminado por lo que había leído sobre él.

Al mirar atrás, pues, desconfiaba de los recuerdos reveladores y lúcidos. ¿Qué podía ser más nítido y memorable que aquel día en la feria agrícola? Un día de nubes frívolas sobre un serio azul. Sus padres la llevaban suavemente sujeta por las muñecas y la columpiaban muy alto en el aire, y los montones de hierba eran una cama elástica cuando aterrizaba. Las carpas eran blancas con toldos a rayas, de una construcción tan sólida como las vicarías. Detrás se alzaba una colina desde la cual cansinos y estropajosos animales observaban a sus parientes mimados, atados con un ronzal, en el ruedo de exhibición de abajo. El olor en la entrada trasera de la cervecería, a medida que el día se iba haciendo más caluroso. La cola para utilizar los retretes portátiles, y un hedor no muy distinto. Las insignias de cartón de las autoridades, colgando de los botones de las camisas de viyella. Mujeres almohazando a chivos sedosos, hombres traqueteando orgullosos a bordo de tractores veteranos, niños llorando que se resbalaban de los ponies mientras al fondo figuras presurosas reparaban las vallas rotas. Los camilleros de la ambulancia del St. John a la espera de gente que se desmayase o se cayera de los cables tensores o sufriese un ataque al corazón; a la espera de que ocurriera algo malo.

Pero todo salió bien aquel día, todo fue bien en el recuerdo que Martha tenía al respecto. Y ella había guardado durante muchos decenios el libro de las listas, cuya extraña poesía, en su mayor parte, conocía de memoria. La lista de premios de las sociedades agrícola y hortícola de la comarca. Tan sólo una docena de páginas con una cubierta roja, pero para ella era mucho más: un libro ilustrado, aunque sólo contenía palabras; un almanaque; un herbario de botica; un estuche de magia; un prontuario.

Tres zanahorias – largas

Tres zanahorias – cortas

Tres nabos – cualquier variedad

Cinco patatas – largas

Cinco patatas – redondas

Seis habas

Seis judías pintas

Nueve frijoles

Seis chalotas grandes rojas

Seis chalotas pequeñas rojas

Seis chalotas grandes blancas

Seis chalotas pequeñas blancas

Colección de verduras. Seis clases distintas. Si se incluyen coliflores, hay que exponerlas en tronchos.

Bandeja de verduras. Puede estar adornada, pero sólo con perejil.

20 espigas de trigo

20 espigas de cebada

Césped de pasto resembrado en caja de tomate

Césped de pasto permanente en caja de tomate

Las cabras de concurso tienen que estar atadas con ronzal y hay que mantener en todo momento un espacio de dos metros entre ellas y las cabras que no concursan.

Todas las cabras inscritas tienen que ser hembras.

Las cabras catalogadas en las clases 164 y 165 deben haber parido un cabrito.

Un cabrito lo es desde el nacimiento hasta los 12 meses.

Tarro de mermelada

Tarro de mermelada de fruta madura

Tarro de crema de limón

Tarro de gelatina de fruta

Tarro de cebollas en vinagre

Tarro de vinagreta

Vaca frisona de ordeño

Vaca frisona preñada

Novilla frisona de ordeño

Novilla frisona virgen que no tenga más de 2 dientes grandes.

El ganado sano debe ser conducido con ronzal y debe mantenerse en todo momento un espacio de tres metros entre él y el ganado sin certificado sanitario.

Martha no entendía todas las palabras, y muy pocas de las instrucciones, pero había algo en las listas -su organización serena y su carácter completo- que la satisfacía.

Tres dalias, decorativas, de más de 20 centímetros, en tres jarrones

Tres dalias, decorativas, de 15 a 20 centímetros,

en un jarrón

Cuatro dalias, decorativas, de 7 a 15 centímetros,

en un jarrón

Cinco dalias, bola en miniatura

Cinco dalias, de borla, de menos de 5 centímetros

de diámetro

Cuatro dalias, de cactus, de 10 a 15 centímetros,

en un jarrón

Tres dalias, de cactus, de 15 a 20 centímetros, en

un jarrón

Tres dalias, de cactus, de más de 20 centímetros,

en tres jarrones

Estaba inventariado todo el universo de las dalias. No faltaba ninguna.

La columpiaban hasta el cielo las manos seguras de sus padres. Caminaba entre los dos sobre un vado de tablones, debajo de lonas, a través del aire caliente y herbáceo, y leía su folleto con la autoridad de un creador. Pensaba que los artículos expuestos no existían de verdad hasta que ella los hubiese nombrado y catalogado.

– ¿Qué tenemos aquí, señorita Ratón?

– Dos siete, oh. Cinco manzanas de asar.

– Eso parece correcto. Cinco. Habría que saber de qué clase son.

Martha volvió a consultar el folleto.

– De cualquier variedad.

– Estupendo. Cualquier clase de manzanas de asar. Tenemos que buscarlas en los puestos.

El padre fingía hablar en serio, pero la madre se reía y jugueteaba sin ninguna necesidad con el pelo de Martha.

Vieron ovejas apresadas entre las piernas de hombres sudorosos y de grandes bíceps, que perdían su vellón de lana en un remolino zumbante de tijeras de esquilar; jaulas de alambre que contenían conejos tan grandes y tan limpios que no parecían reales; luego hubo el desfile de ganado, el concurso de disfraces a caballo y la carrera de terriers. En el interior de las carpas había panes dulces de manteca de cerdo, bollos calientes, bizcochos y crepes; huevos duros rebozados y partidos en dos como ammonites; chirivías y zanahorias de un metro de largo, afiladas hasta el grosor de una mecha de vela; cebollas lustrosas con el tallo doblado y atadas con un cordel; racimos de cinco huevos, con un sexto cascado en un cuenco junto a ellos; remolacha cortada en rodajas que mostraban anillos como los de árboles.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Inglaterra, Inglaterra»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Inglaterra, Inglaterra» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Julian Barnes - The Noise of Time
Julian Barnes
Julian Barnes - Flaubert's Parrot
Julian Barnes
libcat.ru: книга без обложки
Julian Barnes
Julian Barnes - Pulse
Julian Barnes
Julian Barnes - Metrolandia
Julian Barnes
Julian Barnes - Arthur & George
Julian Barnes
Julian Barnes - Pod słońce
Julian Barnes
Belinda Barnes - The Littlest Wrangler
Belinda Barnes
Julian Barnes - Innocence
Julian Barnes
Simon Barnes - Rogue Lion Safaris
Simon Barnes
Отзывы о книге «Inglaterra, Inglaterra»

Обсуждение, отзывы о книге «Inglaterra, Inglaterra» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x