Adriana Trigiani - Valentine, Valentine
Здесь есть возможность читать онлайн «Adriana Trigiani - Valentine, Valentine» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.
- Название:Valentine, Valentine
- Автор:
- Жанр:
- Год:неизвестен
- ISBN:нет данных
- Рейтинг книги:4 / 5. Голосов: 1
-
Избранное:Добавить в избранное
- Отзывы:
-
Ваша оценка:
- 80
- 1
- 2
- 3
- 4
- 5
Valentine, Valentine: краткое содержание, описание и аннотация
Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Valentine, Valentine»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.
Valentine, Valentine — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком
Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Valentine, Valentine», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.
Интервал:
Закладка:
– Val, no estás ayudando -dice Alfred.
– ¿Y tú sí? -respondo.
La abuela mueve las castañas con la espátula.
– Trae a los agentes, Alfred -dice ella con tranquilidad.
– Abuela… -protesto, pero ella me detiene.
– Tenemos que hacerlo, Valentine. Y lo haremos.
Su tono me dice que el tema está cerrado. Alfred toma una castaña de la bandeja que sostiene Tess, rompe la cascara y se la come. Miro a Tess, que me observa. A continuación dice:
– No te olvides de Valentine, abuela. Ella es el futuro de la compañía.
– Yo siempre pienso primero en mis nietos -dice la abuela, tomando la bandeja que sostiene Tess-. En todos vosotros.
5 Forest Hills
No hay un alma en el metro de la línea E cuando la abuela y yo lo cogemos para ir a Queens, a la estación de la calle Ocho. Es una tranquila mañana de domingo, pero la evidencia de una salvaje noche de sábado se hace visible mientras esquivamos botellas de alcohol vacías y latas de refresco. Pasamos el torniquete y el andén se llena de un penetrante olor a aceite de motor y Dunkin' Donuts. Nunca he entendido cómo es posible que el olor a donut baje flotando desde la calle y el aire puro no.
Un tren entra en la estación, sus puertas grises y pesadas se abren. Entro con rapidez y reviso el vagón para asegurarme de que se trata de un vagón bueno. Un vagón bueno es aquel en el que no hay comida abandonada en los asientos, pasajeros sospechosos o cierta humedad misteriosa en el suelo. La abuela elige dos asientos de la esquina y yo me acomodo junto a ella. Mientras el tren se aleja de la estación, la abuela saca de su bolso el New York Times, separa la sección local y empieza a leer.
– Sabes que se trata de un montaje -le digo-. Vamos a un almuerzo de domingo, pero algo más se está cociendo. Soy muy intuitiva con estas cosas.
,-¿No vamos a ver las fotografías y el vídeo de la boda de Jaclyn?
– Eso sólo es parte del programa.
La abuela dobla el diario y forma con él un cuadrado.
– Vale, ¿qué crees que están tramando?
– Es difícil saberlo. ¿Tú qué crees?
Intento ser directa con la abuela, que es famosa por guardarse para sí los detalles importantes y por soltar la bomba sólo cuando hay una habitación llena de familiares. Como no me responde, pruebo otra estrategia.
– Alfred ha llamado, ¿qué quería?
– Tenía una pregunta sobre los impuestos trimestrales. Eso es todo.
– Pensé que ya habría vendido el edificio y que la compañía de mudanzas de los hermanos Moishe estarían a punto de embalar nuestras cosas.
La abuela descansa el diario sobre su regazo.
– ¿Sabes, Valentine?, sólo intento hacer lo mejor para mi familia.
Me gustaría decirle que hacer lo mejor para su familia ahora es hacer lo peor para nosotras dos. Fui a ver a un agente inmobiliario y, sencillamente, no hay un solo lugar en los alrededores de Perry Street al que trasladar la compañía de zapatos Angelini. El agente encontró un loft vacío bastante lejos, en Brooklyn, en un área industrial rodeada de talleres mecánicos, una fábrica de acero y un almacén de madera. La idea de trasladar la tienda lejos del río Hudson y de la energía de Greenwich Village me entristeció; de hecho, nunca fui a ver el lugar.
– ¿Entiendes por qué estoy tan nerviosa? -Miro por la ventana.
– Aún no ha pasado nada.
Asiento. Ha hablado la abuela de siempre, con la misma actitud que nos metió en este problema. Y me temo que yo soy igual. La negación proporciona un consuelo temporal, amortiguado por la esperanza y constreñido por la suerte, es un estado emocional neutro que se acomoda a todo. Podrían pasar años mientras esperamos que caiga el otro zapato, ¿y mientras tanto? Bueno, estamos bien. Tenemos esperanza. La negación no duele hasta el último minuto, cuando ya es demasiado tarde para salvar la situación.
– Perdona, sólo estoy un poco nerviosa, eso es todo -le digo.
Cuando el tren se acerca a la estación de Forest Hills ayudo a la abuela a levantarse. Me agarra con fuerza, sus rodillas no son de fiar y últimamente han empeorado. Eso hace que tarde más tiempo en subir las escaleras por las noches y que haya abandonado sus paseos por el Village. Recorté un artículo del New York Times sobre las prótesis de rodilla y lo dejé junto al café del desayuno de la abuela, pero cuando leyó que el periodo de recuperación era de seis semanas, se negó a cualquier posibilidad de cirugía. «Mis rodillas están bastante bien -insistió-, si me han traído hasta aquí, pueden llevarme a la meta». Luego arrojó el artículo a la papelera del reciclaje.
Cogemos la escalera mecánica que da a la calle. No sé qué habríamos hecho si ella hubiera tenido que subir las escaleras. Me habría visto obligada a cargar con ella, como el pastor de nuestro belén, que lleva una de sus ovejas sobre los hombros.
Salimos por una calle lateral, frente a la iglesia de Nuestra Señora de los Martirios, donde asistí a misa cada domingo hasta que fui a la universidad. La abuela me agarra del brazo mientras caminamos dos manzanas y llegamos al hogar de mi familia.
– ¿Sabes?, algunas veces me resulta difícil creer que haya crecido aquí -le digo mientras contemplo el viejo barrio.
– Cuando después de casarse tu madre me dijo que se mudaba a Forest Hills casi me muero -comenta la abuela-. «Mamá, es para cambiar de aires», me dijo. Vale, ahora yo te pregunto, ¿este aire es mejor que el nuestro de Manhattan?
– No olvides el orgullo y la alegría que siente por su jardín y por tener su propio garaje.
– A eso aspiraba tu madre, a aparcar el coche dentro de casa. -La abuela sacude la cabeza con tristeza-. ¿Qué hice mal?
– Es una buena madre, abuela, y un miembro destacado de la burguesía de Forest Hills. -La abuela me sujeta del brazo mientras cruzamos la calle-. ¿Se rebeló alguna vez?
– ¡Ojalá! -grita la abuela-. Me hubiera gustado que fuera una hippie, como todos los chicos de su edad. Por lo menos que mostrara un poco de osadía. Le dije a tu madre que cada generación debe tomar su cultura por el mango y sacudirla. Pero lo único que ella quería sacudir eran los martinis. Te digo la verdad, no sé a quién ha salido.
Entiendo lo que la abuela quiere decir. Yo solía rezar por tener una madre feminista. Beth, la madre de mi amiga Cami O'Casey, era una mujer delgada como un palo de escoba, con el cabello gris a los treinta y seis, que usaba sandalias como las de Jesús y preparaba su propia avena. Trabajaba en una agencia del gobierno en Harlem y se ponía pins asombrosos con frases como «DESTRUYE TU TV» o «TE AMO CON TODO EL RIÑÓN». En cambio, yo tenía a la hollywoodiense Mike, con sus pelucas y su equipo de maquillaje y ese maldito espejo en el vestidor rodeado de bombillas al estilo de Greta Garbo. Mientras la madre de Cami participaba en la manifestación por la paz, mi madre esperaba sentada a que volvieran a estar de moda las medias de malla.
Hasta el día de hoy mi madre sostiene las corrientes de la moda como si fueran una barra de pesas. Sabe cuándo hay que guardar el verde lima en el armario porque el violeta es el color del momento. Cuando los grandes peinados estaban de moda en los años ochenta, mi madre se hizo la permanente. Llegaba a casa con el cabello ensortijado, encrespado e hinchado, y cuando los rizos no eran bastante grandes, ponía la cabeza hacia abajo y se rociaba el cabello desde las raíces hasta que se mantenía alejado de su cuero cabelludo como los rayos sobre la cabeza de Jesús en el sagrario. A veces su peinado era tan voluminoso que temíamos que no entrara en el coche.
En 1984 recé una novena para pedir que mi madre no sufriera un enfisema causado por el abuso de laca para el cabello e hice un proyecto de ciencias sobre la devastación causada por los clorofluorocarbonos de aluminio, los componentes químicos que hay en los aerosoles, especialmente en el Aqua Net. Le mostré a mi madre la prueba científica de que su régimen de belleza podría en verdad matarla; me dio un golpecito en la cabeza y me llamó «mi pequeña Ralph Nader.»Cuando no estaba rezando a Dios para que salvara la vida de mi madre, rezaba para que mi padre no enfermara de asma o algo peor por inhalación pasiva de laca para el cabello. Imaginaba a toda la familia muerta a causa de las inhalaciones nocivas y a la policía al encontrarnos en el suelo como una pila de esos muñecos desmontables. El día en el que le confesé mi mayor temor me dijo: «Bueno, pero cuando las autoridades nos encuentren, mi cabello estará perfecto».
Читать дальшеИнтервал:
Закладка:
Похожие книги на «Valentine, Valentine»
Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Valentine, Valentine» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.
Обсуждение, отзывы о книге «Valentine, Valentine» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.