Susanna Tamaro - Respóndeme

Здесь есть возможность читать онлайн «Susanna Tamaro - Respóndeme» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Respóndeme: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Respóndeme»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

La nueva novela de Susanna Tamaro es un tríptico narrativo en torno a la presencia dominante del mal en la sociedad de hoy. Traducida por Justo Navarro, Respóndeme recoge tres historias absolutamente contemporáneas marcadas por la violencia, la crueldad y el desamparo. Una violencia cotidiana que se manifiesta en la propia familia y se oculta tras una falsa imagen de respetabilidad. Sus personajes muestran una desesperación extrema, pero también, y siempre desde el filo, un extraordinario sentido del compromiso inherente al hecho de estar vivos. Rosa, una adolescente huérfana de una prostituta, evoca en «Respóndeme» el calvario de una vida transcurrida entre monjas sin corazón, parientes que la odian, y un perverso padre adoptivo. La joven no se detendrá en su carrera hacia la autodestrucción, entre alcohol, drogas y agresividad… «El infierno no existe» es el monólogo de una esposa que se dirige a su marido muerto, un tirano doméstico, psicótico y cruel, responsable de la muerte de su propio hijo. En «El bosque en llamas», un marido celoso y obsesivo no acepta que su esposa deje de depender emotivamente de él y supere un estado depresivo crónico mediante la fe.

Respóndeme — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Respóndeme», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Cuando me calmé, pensé, sí, están rebañando lo que queda en el plato. Nadie los escucha, nadie los sigue ya. Para ser populares han traspasado el último límite. Haced lo que os parezca, cualquier maldad, al final el banquete será democrático. Alegría, amor y eternidad para todos. Sentados juntos el médico misionero y el violador de niños. ¡Menudo festín!

Si el infierno no existe, nada existe. Y no sólo existe, sino que debe estar completamente separado de los espacios superiores. Debe haber alambradas y llamas y pináculos de vidrio astillado y compartimientos estancos y ausencia de atmósfera y presión y la poza de un agujero negro que se traga a todos los que intentan salir. Mi madre y mi padre jamás podrían estar contigo, ni siquiera deberían imaginar que existes todavía en algún lugar del universo. Por eso es necesario que, entre lo alto y lo bajo, se levanten todas esas barreras.

La primera noche dormí en mi cama de soltera, en el pequeño cuarto bajo el tejado. Más que dormí, esperé el alba en posición horizontal. No perdí la consciencia ni un instante. La casa estaba llena de vida. Reconocía algunos ruidos, los pasos de los ratones sobre el suelo, los de las comadrejas y las garduñas que, para buscar sus nidos, derribaban las tejas del tejado, la madera de los muebles que se hinchaba y deshinchaba, produciendo pequeños chasquidos, crujidos de asentamiento. En mitad de la noche empezó a soplar el viento. Era la tramontana golpeando la cara norte de la casa. De fuera llegaba el tintineo de una anilla de metal, como de jarcias contra el mástil de un velero. Oí abrirse de golpe la ventana de la cocina. No bajé, pero vi cómo la ráfaga entraba y arrollaba las cosas. El ovillo rodó de la silla y, por la habitación, empezaron a volar las hojas de periódico destinadas al fuego. Volaba la cortina bajo el fregadero y se tambaleaba la góndola souvenir sobre la repisa junto al reloj. Todo, de repente, tenía vida propia. La foto de la abuela en la cómoda y su voz que decía: «El que muere solo, se queda aquí abajo, a buscar compañía. Da vueltas sin parar como un animal enjaulado.»

Cuando la ráfaga acabó, me pareció oír pasos. ¿De quién eran? Parecían zapatillas en los pies de una persona anciana.

II

El hotel donde nos conocimos ya no existe. Los antiguos propietarios han muerto, sólo tenían un sobrino en Australia que nunca se preocupó de explotarlo. Todavía está el rótulo, o, mejor, una parte. Al…chio…rpone sigue escrito en la esquina de la calle principal. Al Vecchio Scarpone.

Habías ido para acompañar a una hermana tuya, convaleciente de una enfermedad pulmonar. Os quedasteis todo el verano y te aburrías mortalmente. De vez en cuando, con el correo de las once, te llegaban paquetes. Contenían libros. Cuando llovía, pasabas el tiempo en la habitación, leyendo. Cuando hacía buen tiempo, hacías lo mismo al aire libre, sentado en un banco o tumbado en la hierba.

A la fuerza tenía que fijarme en ti. Yo cursaba el último año de magisterio. En verano, para ganar algún dinero, echaba una mano en el hotel. Me parecías distinto a todos los chicos que conocía. En la verbena del 15 de agosto, había bailado con un cabo de los alpinos, pero no pasó nada dentro de mí. Del único varón de nuestra clase nos reíamos todas las chicas. Pero, cuando encontraba tu mirada, me ponía colorada sin motivo.

Estaba convencida de que nunca advertirías mi existencia. Entonces, una noche, cuando pasaba frente al columpio chirriante, me invitaste a sentarme. Me hablaste mucho y de muchas cosas, como una persona que se siente muy sola. No podía seguirte en todo. Más que conversaciones, las tuyas eran elucubraciones filosóficas, mi preparación de aspirante a maestra no me permitía acompañarte.

En el primer encuentro, te agradecí la atención. En el tercero, la gratitud se transformó en orgullo. Me hablabas siempre de usted, como si yo fuera una persona importante.

Una semana después, apartándome el pelo del hombro, murmuraste: «Ojos azules y pelo negro, labios rojos y piel blanca como la nieve que acaba de caer. ¿Nadie le ha dicho nunca que es preciosa?»

No, nadie me lo había dicho.

Como nadie me había dicho la frase que usaste como despedida.

«¿Se va a pasar la vida aquí enseñándoles a cuatro niños con bocio?»

En vez de responder, balbuceé algo confuso.

«¿Nunca ha pensado que puede obtener mucho más de la vida?»

«¿Más? ¿Qué?»

Habías subido el último peldaño, las puertas automáticas estaban a punto de cerrarse.

«¡Todo! ¡Si usted quisiera, podría tenerlo todo!»

Al verano siguiente, volviste por un par de semanas y sin tu hermana. Dimos largos paseos cogidos de la mano. Buscábamos siempre lugares solitarios y románticos, lejos de miradas indiscretas. Nos sentábamos bajo el gran sauce que había junto al torrente o en lo más hondo del bosque de alerces, en el claro. Allí, en vez de intentar besarme como hacían los otros, te sacabas del bolsillo un libro y me leías alguna poesía.

A tu lado, había aprendido a sentirme diferente. Había aprendido a comprender mejor, a razonar más profundamente. Te estaba agradecida por haberme concedido la osadía de tu inteligencia.

Aquella osadía, por fin, también me había vuelto inquieta a mí. Ya no me bastaba mi vida de siempre. La que se abría ante mí, en el valle, ahora me parecía una variante de la cadena perpetua.

En septiembre de ese año nos hicimos novios y en septiembre del año siguiente nos casamos.

A mi padre no le gustabas. Mi madre, en cambio, se esforzaba en defenderte. «¿Qué mal te ha hecho el pobre muchacho? ¡No te cae simpático sólo porque viene de la ciudad!» Entonces papá encorvaba los hombros. «No es eso», decía, y seguía tallando nerviosamente un trozo de madera. «¿Entonces?», insistía mamá. «No lo sé», refunfuñaba, «no me gusta», y se hacía aún más pequeño.

El día de nuestra boda yo ya había aprendido a avergonzarme de ellos. El refrigerio fue servido en el jardín de la villa de tus padres. Grandes pabellones protegían las mesas suntuosamente servidas. Los camareros iban y venían con bandejas y guantes blancos. Por allí, perdidos, vagaban mi padre y mi madre: parecían comparsas que se habían equivocado de película.

Al cortar la tarta, mi padre alzó la mano como para pedir un poco de silencio. En vez de pronunciar un discurso, se sacó del bolsillo su vieja armónica y empezó a tocar una canción tristísima. En ese instante, sentí que mi odio hacia él se convertía en una verdadera fuerza física. «Papá, ¡basta!», le bisbiseé después de unos minutos de tormento. Pero no me escuchó, continuó durante un espacio de tiempo que me pareció infinito.

En la sala, unos suspiraban, otros aguantaban con dificultad la risa. La risa que luego estalló fragorosa cuando llegaron los perros de caza de tu padre y, aullando, empezaron a hacerle el acompañamiento.

Viaje de novios a Viena, cena con un violinista zíngaro que tocaba sólo para nosotros, el dormitorio. Durante el noviazgo, únicamente nos habíamos dado un beso, rozándonos apenas los labios. Tu delicadeza me había conmovido.

Cerraste la puerta de la habitación y me cogiste con fuerza por las muñecas. Tus pupilas estaban inmóviles, parecían un pozo profundo que no se abría desde hacía años.

«¿Sabes lo que es el matrimonio?», me preguntaste, apretando con más fuerza.

«Quererse», quería decir, pero murmuré: «Suelta, me haces daño.»

«El matrimonio es un contrato. Ahora, y para siempre, serás una cosa mía.»

¿Quién era el hombre con el que me había casado?

III

He abierto la ventana para que se vaya la humedad. En el trastero, detrás del establo, había mucha leña cortada. La cesta todavía era sólida, la he llenado y he dado un par de viajes.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Respóndeme»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Respóndeme» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Susanna GREGORY - A Poisonous Plot
Susanna GREGORY
Susanna GREGORY - The Tarnished Chalice
Susanna GREGORY
Susanna Gregory - A Deadly Brew
Susanna Gregory
Susanna Gregory - The Sacred stone
Susanna Gregory
Susanna Tamaro - Escucha Mi Voz
Susanna Tamaro
Susanna Egli - Sex auf Ibiza
Susanna Egli
Michael Holm - Susanna
Michael Holm
Dr. Dr. Susanna Berndt - Onlinebanking
Dr. Dr. Susanna Berndt
Susanna Carr - Wild Weekend
Susanna Carr
Отзывы о книге «Respóndeme»

Обсуждение, отзывы о книге «Respóndeme» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.