"Teniendo dinero para quemar, frecuenta lugares donde se contacta con otros jóvenes como él; y ellos conocen gente, hacen citas, y a veces se casan. Entonces, la vida resulta maravillosa porque, ahora, tanto el hombre como la mujer trabajan. Dos ingresos son una dicha. Se sienten exitosos, su futuro es brillante, y deciden comprar una casa, un automóvil, un aparato de televisión, tomar vacaciones y tener hijos. Llega el feliz "paquetito". La demanda de efectivo se hace enorme. La feliz pareja decide que sus carreras tienen vital importancia, y empiezan a trabajar más arduamente, tratando de obtener ascensos y aumentos. Los aumentos llegan, como así también otro hijo, y la necesidad de una casa más grande. Trabajan intensamente, se convierten en mejores empleados, con mayor dedicación. Vuelven a la universidad para lograr capacidades más especializadas para poder ganar más dinero. Quizás busquen un segundo empleo. Sus ingresos aumentan, pero también aumentan la categoría impositiva que les corresponde, los impuestos inmobiliarios sobre la extensa casa nueva, sus aportes a Seguridad Social, y todos los demás impuestos. Al recibir el abultado cheque de su salario mensual, se preguntan dónde fue a parar todo ese dinero. Invierten en algún fondo común, y compran los artículos de primera necesidad con sus tarjetas de crédito. Los niños llegan a la edad de 5 ó 6 años, y se incrementa la necesidad de ahorrar para pagar los estudios, como así también para su jubilación.
"Esa pareja feliz, nacida alrededor de 35 años atrás, se encuentra ahora atrapada en la "Carrera de ratas" por el resto de su vida laboral. Ellos trabajan para los dueños de sus compañías; para el gobierno, pagando sus impuestos; y para los bancos, al pagar las cuotas de su hipoteca y de sus tarjetas de crédito.
"Entonces, les aconsejan a sus propios hijos que `estudien intensamente, obtengan altas calificaciones, y busquen un trabajo o carrera seguros'. No aprendieron nada acerca del dinero, excepto de aquellos que sacan provecho de su inocencia; y entonces continúan trabajando arduamente por el resto de sus vidas. El proceso se repite durante otra generación de esforzados trabajadores. Esta es la `carrera de ratas'."
La única manera de salir de ella, es probar su eficiencia tanto en contabilidad como en inversiones, probablemente dos de los temas más difíciles de dominar. Como Contadora Pública Certificada, y habiendo trabajado en una de las firmas contables más prestigiosas, me sorprendió que Robert hubiera logrado hacer del aprendizaje de estos dos temas, algo divertido y excitante. El proceso estaba tan bien disfrazado, que mientras trabajábamos diligentemente para salir de la "Carrera de ratas", enseguida olvidamos que estábamos aprendiendo.
Pronto, la prueba de un producto se convirtió en una divertida tarde con mi hija, discutiendo cosas de las que antes jamás habíamos hablado. Siendo contadora, jugar un juego que requería una Declaración de Ingresos y una Hoja de Balance fue fácil. Así que tuve tiempo para ayudar a mi hija y a los otros jugadores de mi mesa con los conceptos que no entendían. Ese día, fui la primera persona y la única en todo el grupo de prueba- en lograr salir de la "Carrera de ratas". Salí a los 50 minutos, pero el juego se prolongó por cerca de tres horas.
En mi mesa había un banquero, el dueño de un negocio, y un programador de computadoras. Lo que me perturbó mucho fue lo poco que estas personas sabían, tanto de su contabilidad como de sus inversiones, dos temas tan importantes en sus vidas. Me preguntaba cómo manejarían sus propios asuntos financieros en la vida real. Podía aceptar que mi hija de 19 años no entendiera, pero ellos eran adultos de, por lo menos, el doble de su edad.
Una vez que salí de la "Carrera de ratas", permanecí las dos horas siguientes observando a mi hija y a estos adultos pudientes y educados, arrojar el dado y mover sus marcadores. Aunque estaba contenta de que todos estuvieran aprendiendo tanto, me sentí perturbada por lo poco que ellos sabían sobre los aspectos básicos de contabilidad y simples inversiones. Tenían dificultades para comprender la relación entre sus Declaraciones de Ingresos y sus Hojas de Balance. A medida que compraban y vendían inversiones, tenían problemas para recordar que cada transacción podía impactar en el flujo de su dinero mensual. Yo pensé, ¿cuántos millones de personas andan por ahí en el mundo real luchando financieramente, tan sólo porque nadie les ha enseñado estas cuestiones?
Gracias a Dios que se están divirtiendo y están distraídos con el deseo de ganar el juego, me dije. Luego de que Roben dio por finalizada la contienda, nos dejó quince minutos para discutir y criticar CASHFLOW entre nosotros.
El dueño del negocio, que compartía mi mesa, no estaba feliz. El juego no le gustó. "Yo no necesito saber esto", dijo en voz alta. "Contrato contadores, banqueros y abogados para que me expliquen sobre estas cuestiones."
A lo cual Roben replicó, "¿Ha notado que existen infinidad de contadores que no son ricos? Y banqueros, y abogados, y corredores de bolsa y agentes inmobiliarios. Saben muchísimo, y la mayoría son gente inteligente, pero muchos de ellos no son ricos. Dado que nuestros colegios no le enseñan a la gente lo que saben los ricos, tenemos que hacernos asesorar por estas personas. Pero un día usted se halla conduciendo por la autopista, atascado en el tráfico, tratando de llegar a tiempo al trabajo, y mira hacia la derecha y ve a su contador atascado en la misma maraña de tráfico. Mira hacia la izquierda, y ve a su banquero. Eso debería decirle a usted algo."
El programador de computadoras tampoco estaba impresionado con el juego. "Puedo comprarme un software que me enseñe esto."
El banquero, sin embargo, estaba movilizado. "Estudié esto en el colegio -es decir, la parte de contabilidad- pero nunca supe cómo aplicarlo en la vida real. Ahora lo sé. Necesito salir de la `carrera de ratas'."
Pero lo que más me conmovió fueron los comentarios de mi hija. "Me divertí aprendiendo", dijo. "Aprendí muchísimo acerca de la manera en que realmente funciona el dinero, y cómo invertirlo."
Luego agregó: "Ahora sé que puedo elegir una profesión por el tipo de trabajo que quiero desempeñar, y no por la seguridad del empleo, los beneficios o lo mucho que me paguen. Si aprendo lo que enseña este juego, soy libre de hacer y estudiar lo que mi corazón desea estudiar… en lugar de estudiar algo porque las compañías están buscando ciertas habilidades para los trabajos. Si aprendo esto, no tendré que preocuparme por la seguridad de un empleo o la Seguridad Social de la manera en la que la mayoría de mis compañeros ya lo están haciendo."
No pude quedarme y hablar con Roben después de haber jugado el juego, pero acordamos encontrarnos más tarde para discutir su proyecto más extensamente. Sabía que él quería utilizar el juego para ayudar a otros a ser financieramente más… ingeniosos, y yo estaba ávida de escuchar más sobre sus planes.
Mi esposo y yo concertamos una cena para encontrarnos con Roben y su esposa, en el transcurso de esa semana. Aunque era nuestro primer encuentro social, sentimos como si todos nos hubiéramos conocido desde hacía años.
Descubrimos que teníamos infinidad de cosas en común. Cubrimos toda la gama, desde deportes y juegos, hasta restaurantes y temas socio-económicos. Hablamos del mundo en permanente transformación. Pasamos una gran cantidad de tiempo conversando sobre cómo la mayoría de los norteamericanos tienen muy poco o nada ahorrado para su jubilación, y de la inminente quiebra de los servicios de previsión y medicina social. ¿Les será requerido a nuestros hijos pagar 75 millones de dólares para las jubilaciones de la generación post-guerra? Nos preguntamos si la gente se da cuenta de lo riesgoso que puede resultar depender de un plan de pensiones.
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