¿Qué puedes hacer para que eso deje de ser un problema?
¿Qué te impide ahora hacer que eso deje de ser un problema?
No encontraba respuesta para ninguna de las cinco cuestiones, y de nuevo, como un autómata más, agregado en el rebaño de autómatas, se dirigió a su oficina, aunque antes se detuvo, como tantos días, a tomar un café.
Al mirar el sobrecito de azúcar encontró una de esas sentencias impresas que decía:
El conformismo mata más que el más mortífero de los venenos.
«Demasiadas coincidencias para ser eso, una coincidencia», pensó. El texto leído lo reconectó con las cinco preguntas que aún no se había respondido, y mientras pulsaba el botón del sexto piso y el ascensor iniciaba su marcha, concluyó:
«Ya sé cuál es el problema: no me valoro absolutamente nada, y mi vida carece de sentido. Imposible seguir conformándome con la mediocridad de mi existencia. Quiero algo mejor, me lo merezco, merezco más calidad y mejores frutos para mi familia y para mí. ¡Es el momento de escalar la cumbre!».
Imbuido de una extraña y poderosa energía dio media vuelta y salió a la calle. En ese instante le dio la impresión de que todo a su alrededor tenía otra luz, otra vida, que el aire era tonificante y la brisa lo estimulaba. Por fin, desde hacía muchos años, de nuevo sentía que la vida manaba en él. Pero apenas avanzados unos pasos, una insignificante nube ocultó el brillante sol de la mañana, y en ese mismo instante un oscuro pensamiento cruzó también su mente:
«¿Y si más allá no hay nada? ¿Y si sólo es una falsa ilusión? ¿Lo merezco? ¿Acaso no tengo lo que necesito? ¿Y si lo pierdo todo? ¿Y si…? ¿Y si…?».
Aquello fue suficiente para que lo inundara el pánico y precipitadamente corriera a fichar como todos los días. De nuevo sumido en la monotonía, mes tras mes, transcurrió más de un año. El deterioro físico iba haciendo mella en él, y sus reflexiones no alcanzaban ya otra cosa que el programa de televisión que debía poner, cómo pasar el fin de semana o cómo llegar a final de mes. Y para colmo, la empresa, como otras muchas, también iniciaba su propia crisis y el fantasma del paro se cernía sobre la cabeza de Nico. Comenzaba a verle las orejas al lobo. Conocía a compañeros y vecinos, aún jóvenes como él, achacosos, que malvivían del subsidio de desempleo, vagando por las calles casi como mendigos en busca de cualquier faena con la que distraerse o pasando interminables horas en las colas del INEM esperando que cayera algo del cielo.
La estremecedora imagen de verse en tal tesitura prendió la chispa de energía que necesitaba. Por un lado veía, sentía y escuchaba la cumbre de la montaña, que lo atraía poderosamente y lo llamaba insistentemente, y por otro, huía de la posibilidad de caer en el cenagoso pozo del desempleo o de quedarse estancado en las fangosas arenas de la mediocridad.
Una de esas lánguidas mañanas su jefe lo informó de que iban a sufrir drásticas reducciones de plantilla, y que aunque a ellos aún no los afectaba, pronto les llegaría también la hora. Aquella noticia lo sumió aun más en ese estado de tristeza y apatía tan próximo a la depresión. Se veía acompañando a sus conocidos en la hilera de los desocupados.
Por la tarde, la situación se le hacía insostenible, estaba a punto de perder la razón e incluso le hubiese sido muy fácil caer en el alcohol o en las drogas, como tantos otros que conocía. Al llegar a su casa y dejarse caer sobre un sillón se quedó semidormido en un estado de extraña conciencia. En ese momento, como si se tratara de una película, comenzó otra vez a recordar toda su vida: desde su más tierna infancia hasta ese día; lo hecho y lo no hecho, éxitos y frustraciones, bondades y perfidias, ilusiones y frustraciones, valores y cobardías.
A su alrededor, una opaca neblina envolvía la estancia ocultándolo todo…, todo, menos dos puertas que ante sus ojos habían cobrado forma y lo invitaban a penetrar. «¡Estoy delirando!», pensó, pero en algún lugar de su interior una extraña voz le decía:
«Ya no puedes esperar más. Escoge una de esas dos puertas, ábrela, cruza el umbral, y camina el sendero que te marca. Elige bien, de ti depende ahora, llegar a la cima o caer en la sima».
En uno de los portones de sólida madera artísticamente labrada, una placa con letras grandes y doradas decía:
Por este camino tú escribes tu propia historia. Si quieres perlas sumérgete en el mar.
En la otra puerta, con pesadas formas de hierro, estaba escrito:
Por este camino ya sabes lo que te espera. Si buscas seguridad permanece en la playa.
Apenas hubo leído ambos rótulos un impulso lo instó, sin remedio, a levantarse y traspasar uno de los accesos.
Se había acabado el tiempo, no quedaban más oportunidades, era la hora de dar el paso decisivo y elegir una puerta…
¿Qué puerta es la que tú eliges?
Esta historia se repite diariamente miles de veces. Los personajes cambian de nombre, pero el guión siempre es el mismo. La mayoría de la gente opta por la vía conocida, renuncia a ser ella misma y se deja dominar por el miedo a lo desconocido, muriendo poco a poco de apatía e insatisfacción. ¡Ahora es el momento de borrar tu nombre de la lista de los que repiten la historia y escribir tu propio guión para un Óscar! Tarde o temprano todos tenemos que dar el salto y comprometernos con lo valioso que hay dentro de uno mismo, o abandonarnos y dejarnos sucumbir.
Este libro va dirigido a aquellos que quieren tomar las riendas de su vida, elevar su potencial, ir a por todas y adquirir una autoestima que les conduzca al desarrollo de toda su valía.
Vale más vivir y morir de una vez, que no languidecer
cada día en nuestra habitación bajo el pretexto de preservarnos.
Robert Louis Stevenson
Pero no te creas que esto es como las «mágicas pastillas adelgazantes» o el «hágase rico mientras duerme»: esas falacias no existen. Para desarrollar todo tu poder y llevar a cabo un cambio duradero necesitas comprometerte en un serio proceso de innovación. Existen fórmulas más complejas y más asequibles, pero todas ellas exigen un adeudo con uno mismo, y con las pautas indicadas. El trabajo que te propongo puede ser infalible siempre que lo realices, y si es así, te permitirá recuperar el lugar que, como cualquier ser humano comprometido, te corresponde en el mundo. Con este programa podrás alcanzar no solamente un alto grado de autoestima sino cualquier objetivo que te propongas: laboral, social, de relación personal íntima, cultural, política…
Hay dos maneras de vivir su vida: una como si nada
es un milagro, la otra es como si todo es un milagro.
Albert Einstein
Конец ознакомительного фрагмента.
Текст предоставлен ООО «ЛитРес».
Прочитайте эту книгу целиком, купив полную легальную версию на ЛитРес.
Безопасно оплатить книгу можно банковской картой Visa, MasterCard, Maestro, со счета мобильного телефона, с платежного терминала, в салоне МТС или Связной, через PayPal, WebMoney, Яндекс.Деньги, QIWI Кошелек, бонусными картами или другим удобным Вам способом.