En su bagaje figuran cientos y cientos de casos de personas que presentan dificultades en sus relaciones, en su afectividad, en su convivencia… y en todo lo relacionado con el amor y el desamor.
En psicología, no siempre vienen a consulta ambos integrantes de la pareja. Es frecuente que tengamos que trabajar sólo con uno de ellos; generalmente, suele ser quien más sufre con la relación, la persona que más ha dado y la que menos ha recibido; la que ha llegado a un momento en que se plantea si debe continuar o poner fin a una situación que cada día se hace más difícil y más dolorosa.
No obstante, también hay casos en que vienen los dos, pero eso no significa que ambos tengan la misma disposición, ni busquen un objetivo común.
Constantemente, vemos a personas con intereses muy diferentes, con puntos de partida incluso contrapuestos, con metas rara vez coincidentes. De ahí la complejidad de los tratamientos de pareja. No todos los psicólogos hacen terapia de pareja. Por una parte, no resulta sencillo, pero además hay que tener un perfil muy determinado: las parejas constantemente ponen a prueba al profesional; una y otra vez quieren que les apoye a nivel individual, desean que actúe como una especie de juez que felicite a uno y sancione al otro.
Mila posee las habilidades y competencias que le permiten moverse como pez en el agua en el río revuelto de las relaciones afectivas.
Muchas de las personas que la han tratado valoran su gran experiencia, su sabiduría en las situaciones límite, sus múltiples recursos para desactivar tensiones y favorecer encuentros, su sensibilidad y su habilidad para hacer accesible lo que resulta complejo. Pero Mila posee, además, una característica imprescindible en el trabajo con las parejas: su gran sentido del humor.
En este libro, la autora hace gala de un fino humor, que ayuda al lector a comprender las dificultades y la complejidad de las relaciones afectivas; las grandezas y las miserias del ser humano; lo que acerca y aleja a las personas; lo que es amor verdadero; lo que es manipulación, tiranía, obsesión y hasta lo que resulta patológico o vejatorio en algunas parejas.
Todos los capítulos resultan apasionantes. No hay un solo tema importante que se haya quedado sin tratar. A lo largo del libro vemos cómo hemos nacido para amar, pero pronto nos damos cuenta de que amar de verdad es muy difícil. En las relaciones afectivas rápidamente aparecen los «despistes y las confusiones»; por eso la autora insiste en que lo que aprendimos de niños ya no nos sirve de mayores. Continúa su exposición adentrándose en las «ideas disparatadas sobre el amor»: el amor romántico, el amor incondicional, el amor que nos hace sufrir… A continuación, descubriremos los miedos irracionales, los estilos afectivos, las tres reglas básicas para vivir en pareja, las complicaciones a superar —las relaciones peligrosas, cómo podemos detectar y evitar el engaño—, cómo conseguir que las ex parejas no nos amarguen la vida, qué hacemos con la familia política… A través de una serie de casos expuestos con gran maestría, veremos cómo podemos salir de las situaciones más difíciles, cómo podemos recuperar la autoestima, cómo es posible desactivar las manipulaciones y alcanzar ese estado de equilibrio y bienestar emocional que tanto buscamos.
La autora nos reitera que «el amor es un sentimiento y amar es una conducta». Con gran eficacia, nos muestra cómo «a amar se aprende y se enseña» y cómo «el amor es una fuente de placer, no de sufrimiento». Igualmente, insiste en que «el amor no tiene nada que ver con la obsesión» y «la dinámica de cualquier relación humana es saludable cuando se da y se recibe en términos recíprocamente satisfactorios». Continúa mostrándonos que «en pareja, tan importante es querer como sentirse querido», pues «querer y no sentirse querido es una experiencia triste y frustrante» y «sentirse querido y no querer genera un gran sentimiento de culpabilidad».
Mila concluye que «amar bien consiste en ser capaz de darle al ser amado lo que necesita, no lo que uno crea o quiera darle».
La psicología es muy eficaz en los temas de pareja, pone luz donde sólo había oscuridad y foco donde todo era dispersión.
La autora nos muestra a lo largo del libro cómo podemos actuar en cada situación y cómo podemos seguir creciendo a cualquier edad y en todas las áreas cruciales de nuestra vida.
Esta obra no trata sólo de las relaciones de pareja, se ocupa de la afectividad y del amor desde una perspectiva mucho más amplia, más compleja y totalmente adaptada a nuestra realidad cotidiana.
Mila es una gran psicóloga, una gran estudiosa de la conducta humana y una observadora sutil e inteligente que sabe encontrar los finos hilos que tejen las relaciones humanas.
Amor del bueno es un gran libro, escrito desde la experiencia, el rigor y el conocimiento profundo. Es el producto de años de trabajo directo con personas que han vivido situaciones muy complejas, muy difíciles y, en algunas ocasiones, muy dolorosas. La autora nos acerca a esta realidad con un lenguaje muy coloquial, muy directo, lleno de vida y de un humor que nos facilita la comprensión del texto y nos hace esbozar una sonrisa, incluso en las temáticas más complicadas.
Esta obra nos permitirá recorrer el camino de la afectividad en un vehículo muy privilegiado: el vehículo del conocimiento profundo.
Cada lector tendrá su propia meta y cada lectura será diferente, pero al final todos coincidiremos en la misma conclusión: ¡estamos ante un libro que nos hará pensar, reflexionar, meditar… y nos facilitará los recursos y los medios para que todas nuestras preguntas tengan las respuestas adecuadas!
Mª. Jesús Álava Reyes
LA NATURALEZA DEL AMOR
NACIDOS PARA AMAR
El amor es uno de los sentimientos más placenteros que pueda vivir un ser humano. Soñamos con el amor y anhelamos experimentarlo. Ocupa un espacio, un tiempo y una inversión emocional que es la esencia de nuestra vida. Podemos balbucearlo o también escribir con él las más bellas líneas de nuestra historia personal. Por ello, bien merece que le dediquemos una atención especial que a su vez nos permita conocer a fondo su particular naturaleza.
Seamos o no conscientes de ello, hemos nacido para amar, porque donde hay amor, existe vida y crecimiento. Una afectividad sana supone una experiencia de confianza, desarrollo y bienestar pues, en la medida en que se da y se recibe amor, nos fortalecemos y nos sentimos capaces de luchar por nuestros objetivos. El enriquecimiento afectivo, la calidad de las relaciones y la generosidad de los sentimientos crean un entorno idóneo para que la vida, a través del amor, se desarrolle en todo su potencial.
Pero, algo tan natural parece a veces convertirse en un objetivo inalcanzable. Entonces nos cuestionamos: «¿Qué he hecho mal?», o nos culpabilizamos: «Con esta forma de ser no conseguiré tener jamás a nadie a mi lado», «Siempre atraigo a personas poco apropiadas», «¿Por qué no me quiere?»… Y a veces también se le añade la presión social ya que parece que se culpara a quien no tiene pareja de ser la causante de su falta de éxito en el amor.
Pero lo cierto es que la mayoría de la gente quiere hacerlo bien, enamorarse, disfrutar de una afectividad plena y que su proyecto sea un éxito a corto, medio y largo plazo. Entonces, ¿por qué parece tan difícil encontrar a la persona idónea?, ¿por qué no acaban de encajar todas las piezas con nuestra pareja? ¿La respuesta está en nosotros o en nuestras circunstancias?
Un buen punto de partida será entender primero de dónde venimos. Somos hijos de nuestros padres, pero también de nuestra generación y de nuestros hábitos. Lo que aprendemos en el entorno familiar, durante la infancia, con los amigos o los modelos que la vida nos pone, pueden ser tanto fuente de distorsión como de maestría.
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