Contaminación fecal.Es el factor más importante en la diseminación de las parasitosis intestinales. La contaminación fecal de la tierra o del agua es frecuente en regiones pobres donde no existe una adecuada disposición de excretas ( figura 1-1) o donde se practica la defecación en el suelo ( figura 1-2). Estas costumbres permiten que los huevos y las larvas de helmintos eliminados en las heces se desarrollen y lleguen a ser infectantes. Las protozoosis intestinales se transmiten principalmente por contaminación fecal a través de las manos o los alimentos.
Condiciones ambientales.La presencia de suelos húmedos y con temperaturas apropiadas es indispensable para la sobrevivencia de los parásitos. Las deficientes condiciones de las viviendas, la ausencia de agua potable y la acumulación de basura favorecen la entrada de artrópodos vectores ( figura 1-3). La existencia de aguas aptas para la reproducción de estos vectores condiciona su frecuencia alrededor de las casas o de los lugares de trabajo. La presencia de caracoles en las aguas es indispensable para que se complete el ciclo de los tremátodos.
Vida rural.La ausencia de letrinas en los lugares de trabajo rural es el factor predominante para la alta prevalencia de las parasitosis intestinales en esas zonas. La costumbre de no usar zapatos y de tener contacto con tierra contaminada condiciona la presencia de uncinariasis. La esquistosomiasis se transmite a través de la piel por contacto con aguas que tengan larvas. La exposición a picaduras de insectos favorece la infección con parásitos transmitidos por ellos como la malaria, la leishmaniasis, la enfermedad de Chagas, la filariasis, etc. ( figura 1-4).
Figura 1-1. Contaminación fecal.Mal uso de las letrinas.
Cortesía: Carlos Alejandro Botero, Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, Colombia.
Figura 1-2. Contaminación fecal.Defecación en la tierra y contaminación de fuentes de agua.
Original
Figura 1-3. Condiciones ambientales.Vivienda en mal estado, abundancia de basura y niños sin protección.
Original.
Figura 1-4. Vida rural.Casa rudimentaria en zona rural.
Original.
Deficiencias en higiene y en educación.La mala higiene personal y la ausencia de conocimientos sobre la transmisión y la prevención de las enfermedades parasitarias son factores favorables para su presencia. La ausencia de lavado o el uso de aguas contaminadas para lavar los alimentos crudos son causa frecuente de infecciones de origen fecal por vía oral, entre las que se encuentran las parasitosis intestinales ( figura 1-5). Está bien establecido que, en el mismo país, los grupos de población que presentan las deficiencias anotadas tienen prevalencias más altas de parasitismo; estos grupos son los de nivel socioeconómico inferior que, a la vez, habitan zonas con deficiente saneamiento ambiental.
Figura 1-5. Deficiencia en higiene y educación.Mal lavado de los alimentos en agua contaminada.
Costumbres alimentarias.La contaminación de alimentos y agua de bebida favorecen el parasitismo intestinal ( figura 1-6). La ingestión de carnes crudas o mal cocidas permite la infección por Taenia , Toxoplasma y Trichinella . El consumo de pescado, cangrejos y langostas, en las mismas condiciones de cocción deficiente, es el factor indispensable para que se adquieran otras cestodiasis y varias trematodiasis.
Migraciones humanas.El movimiento de personas de zonas endémicas a regiones no endémicas ha permitido la diseminación de ciertas parasitosis ( figura 1-7). Esto sucede con el incremento de viajeros internacionales, migración de campesinos a las ciudades y refugiados después de catástrofes o guerras. La llegada de soldados en tiempo de guerra y la movilización de guerrilleros ha favorecido la diseminación de algunas parasitosis.
Figura 1-6. Costumbres alimentarias.Niños que comen con las manos los alimentos que se contaminan con la tierra.
Figura 1-7. Migraciones humanas.Niño desplazado con parasitosis intestinal en zona periurbana en donde vive en hacinamiento y con malas condiciones higiénicas.
Original.
Inmunosupresión.Los factores que han llevado a la diseminación del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y, en consecuencia, del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), han determinado que algunas parasitosis oportunistas se adquieran o se reactiven como la microsporidiosis ( figura 1-8), la criptosporidiosis ( figura 1-9) y la toxoplasmosis ( figura 1-10). Los avances médicos como los trasplantes y el amplio uso de corticosteroides y otros inmunosupresores han contribuido, de manera similar al sida, a aumentar la importancia de algunas parasitosis.
Figura 1-8. Inmunosupresión.Esporos de microsporidio coloreados obtenidos de cultivo.
Cortesía: Sonia del Pilar Agudelo, Martha Nelly Montoya. Fondo Editorial Biogénesis, Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia.
Figura 1-9. Inmunosupresión.Ooquistes de Cryptosporidium con coloración de Ziehl-Neelsen modificado en materias fecales. (La barra de la foto mide 10 micras).
Cortesía: OMS
Figura 1-10. Inmunosupresión.Tomografía axial computarizada (TAC) que muestra una encefalitis por Toxoplasma .
Cortesía: Santiago Estrada, Roberto Panesso, Laboratorio Departamental, SSSA, Medellín, Colombia.
PREVALENCIA DE LAS PARASITOSIS
Las parasitosis intestinales y esquistosomiasis fueron evaluadas en el año 2012 como problemas de salud pública que requerían quimioterapia preventiva, que consistía en la administración periódica y masiva de medicamentos antihelmínticos con un costo de menos de 0,50 dólares. Para esa época, los niños que requerían estos tratamientos en América Latina y el Caribe eran 49,3 millones para helmintiasis intestinales y 1,6 millones para esquistosomiasis. 41Los cálculos realizados para las zonas tropicales de América Latina, a fines del siglo XX, revelaron que aproximadamente el 30% de la población presenta parasitismo por Ascaris lumbricoides . 42Los datos anteriores son muy significativos por la posibilidad de producir enfermedad o muerte y porque su presencia está ligada a la contaminación fecal del suelo, lo que conlleva a la existencia de otras infecciones bacterianas o virales de origen fecal.
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