Capítulo 11 |
Filariasis |
Capítulo 12 |
Otras parasitosis tisulares por nemátodos |
Capítulo 13 |
Parasitosis tisulares por tremátodos |
Capítulo 14 |
Parasitosis tisulares por larvas de helmintos |
Unidad 6. Artrópodos y otros animales de importancia médica
Capítulo 15 |
Artrópodos vectores de enfermedades |
Capítulo 16 |
Enfermedades causadas por artrópodos |
Capítulo 17 |
Accidentes causados por artrópodos venenosos y ponzoñosos Rodrigo Ángel |
Unidad 7. Técnicas de laboratorio
Capítulo 18 |
Técnicas de laboratorio en parasitología médica |
Índice analítico |
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Capítulo 1 |
Conceptos generales sobre parasitología |
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Conceptos generales sobre parasitología |
Desde tiempos antiguos, los pueblos de todas las culturas han tratado de explicar las causas de la enfermedad y la muerte, para lo cual han combinado conceptos religiosos, mágicos, demoníacos, astrológicos y, en los últimos siglos, explicaciones científicas. Igualmente, en la curación de esos males han participado brujos, sacerdotes, barberos, chamanes y médicos, según la época, el tipo de enfermedad y la etapa en que han desarrollado sus conocimientos. Según las culturas, se han utilizado todo tipo de curaciones como rezos, sortilegios, recetas con plantas y extrañas combinaciones esotéricas. En los últimos siglos, se emplearon químicos, productos derivados de plantas y, con la ciencia y la tecnología, compuestos sintéticos.
Los conceptos sobre el origen de las enfermedades, entre las que se incluyen las producidas por parásitos, se transmitieron por la tradición oral como aparece en la Biblia y luego con el invento de la escritura en registros escritos. Posiblemente, a finales del siglo IV antes de Cristo, se dejaron registros sobre la práctica médica de esos tiempos. Actualmente, se dispone de muchos escritos médicos sobre las enfermedades comunes de los pueblos antiguos, pero los principales son los “papiros” de la época faraónica. Como no se distinguían científicamente los agentes causales de las enfermedades, sus descripciones se referían a los aspectos clínicos generales como se encuentra en el papiro de Ebers (1550 a.C.), en donde se recopila gran información de las llamadas enfermedades internas y se mezclaba la magia y la ciencia. En él se hace referencia a la hematuria, manifestación clínica importante en la esquistosomiasis por Schistosoma haematobium . Huevos de este parásito fueron encontrados calcificados en momias embalsamadas (1200 a.C.). 1El llamado papiro de Berlín (1500 a.C.) trata sobre enfermedades de los niños; y en el papiro Chester Beatty (1300 a.C.) se hace referencia a las enfermedades digestivas.
Los términos “gusano” y “verme” aparecen en los escritos egipcios y explican conceptos sobre las dolencias del cuerpo y del espíritu, las que relacionaban con el demonio. Se mencionan, específicamente, en el papiro Anastasio, y se hace referencia al “quinto gusano que pica el diente” como el responsable de las caries dentales causantes del dolor. En el siglo I d.C., un médico del emperador Claudio, recomendaba ahumar el gusano hasta matarlo con el narcótico llamado “beleño”. La falsa teoría sobre las caries persistió durante muchos siglos en varias culturas, hasta que Pierre Fauchard (1733), en su libro sobre odontología, rechazó a los gusanos como causa del “dolor de muela” así como la teoría de los gusanos dentales. 2El médico francés Nicholas Andry, apodado el “doctor gusano”, propuso, en 1701, la existencia de otros gusanos como causa de enfermedad, y fue el primero en afirmar que el parásito Taenia del hombre estaba compuesto por cabeza, cuerpo y cola; y describió correctamente el escólex de Taenia saginata . Publicó el tratado titulado “Sobre la generación de gusanos dentro del cuerpo humano”, en el que explicaba la enfermedad vermicular como la causa de varias enfermedades como la peste, la sífilis y la viruela, y proponía curaciones antihelmínticas. 3
En los primeros siglos se tenía gran fe en el poder mágico de las palabras y se utilizaron conjuros para las curaciones. Estas creencias llegaron hasta la Edad Media y, en esa época, se conoció el “conjuro de Tegernsee para los gusanos” que, en una traducción del lenguaje de ese tiempo dice: “gusano arrástrate hacia fuera, acompañado por nueve gusanitos”. Varias ideas erróneas se afirmaron como científicas.
Referencias precisas sobre parásitos intestinales y sus complicaciones aparecen en la Biblia. La ley mosaica se refiere a los cerdos: importantes reservorios de parásitos como triquinosis, cisticercosis y otras infecciones bacterianas que producían problemas de salud en los israelitas y en otros pueblos que comían carne cruda de estos animales. 4En el libro Levítico, capítulo 11: 1-8, dice textualmente (ley acerca de los animales puros e impuros): “habló Yavé a Moisés y a Aarón, diciendo: Decid a los hijos de Israel: “he aquí los animales que comeréis de entre las bestias de la tierra. Todo cuadrúpedo que tiene hendida la pezuña en dos partes y rumia, podéis comerle: mas todo aquel que aunque rumia y tiene pezuña, no la tiene partida, no lo comáis, antes le tendréis por inmundo”. Más adelante continúa: “y el cerdo, que teniendo hendida la uña, no rumia, de la carne de éstos no comáis, ni toquéis sus cuerpos muertos, porque son inmundos para vosotros”. 5Los israelitas que guardaban la ley, prevenían la infección por Trichinella (triquina) y otras enfermedades infecciosas y parasitarias. 6En el siglo VII, la ley islámica hizo la misma prohibición con los cerdos.
En los capítulos correspondientes a las parasitosis se ampliarán los aspectos históricos sobre la presencia de los parásitos en tiempos antiguos y el momento en el cual se describieron científicamente.
Los únicos seres vivos capaces de sintetizar sus propios componentes son los vegetales. De ellos se sirven los animales herbívoros para su crecimiento y subsistencia. Los omnívoros y los carnívoros, inclusive el hombre, se aprovechan de los herbívoros para su alimentación y consumen, asimismo, otros animales. Se crean así las “cadenas alimenticias”, que originan luchas biológicas por la subsistencia, en las cuales el más fuerte destruye y consume al más débil. No es este el único fenómeno biológico en relación con la supervivencia y alimentación de los animales. Existen unos seres vivos inferiores que se aprovechan de otros superiores para alojarse y nutrirse: los parásitos. 7
Hay varios tipos de interacciones biológicas en las cuales dos organismos se asocian para vivir. Las más importantes son:
Este tipo de asociación sucede cuando un ser vivo (parásito) se aloja en otro de diferente especie (huésped u hospedero) del cual se alimenta. El parasitismo abarca desde los virus hasta los artrópodos, pero, por costumbre, se restringe el término parásito para aquellos organismos que pertenecen al reino animal. Por este motivo, este libro no incluye virus, bacterias ni hongos. Biológicamente, un parásito se considera más adaptado a su huésped cuando le produce menor daño. Los menos adaptados son aquellos que producen lesión o muerte al huésped que los aloja. En los períodos iniciales de la formación de la vida en la tierra, los parásitos fueron, con gran probabilidad, seres de vida libre que, cuando evolucionaron las especies, se asociaron y encontraron un modo de vida que los transformó en parásitos.
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