El eco de tu voz
aún resuena en mí.
El timón de mi barco
tiembla entre mis manos
haciéndome girar
en torno del ayer.
Te busco como loco
entre la multitud
y sé que no volverás.
Lejano, tu cuerpo,
lejano, tu ser.
Dolor de enamorado.
Anclada en mi pecho
quedó esta herida
de tanto amarte.
Lejana, tu voz,
el viento la trae
una y otra vez,
resonando en mis oídos
¡como un castigo de idolatría!
Sé que no volverás.
Sonreírle a esta noche,
blanca espuma bajo mis pies,
y una niebla que cubre mi mirar.
A los lejos, diviso tu reflejo,
tu silueta acercándose a mí.
Mientras mi corazón estalla de alegría,
mi voz temblorosa te llama,
mis manos se escapan para abrazarte
¡tu cuerpo se desvanece entre mis dedos!,
y una lágrima corre por mis mejillas.
Deambulo por campos y bosques,
entre la ciudad y los mares
te busco…
Sonrío y grito,
maldigo al destino,
te amo y te reprocho.
No me acostumbro a tu abandono.
Convertida en un ser inerte
he quedado desde tu partida.
Le pido al cielo, le ruego,
imploro,
que te regresen conmigo.
¿Quién tiene tu alegría,
tu presencia, tu vida?
Si ni siquiera tú eres ya
parte de este mudo.
Sobre nubes de algodón
anduve caminando,
¡teniéndolo todo!
Amor, fama, dinero.
Luces de colores
brillaban en el escenario.
Un ruiseñor
había entregado su canto
y en mi garganta
lo había depositado.
Noches, fiestas
y la miel de aquella sustancia
blanca pura,
fantástica euforia
que me elevará
hasta la cumbre
de todo lo anhelado.
Mi cuerpo siempre
volando entre algodones.
Champán, caviar,
aplausos, gritos…
Amores
siempre girando en torno a mí,
y tú, la más blanca y pura,
te llevaste
bajo tus alas
mi cuerpo volando,
por siempre, junto a ti.
Si estuvieras conmigo
como estás en mis sueños.
Si pudiera tenerte
como te tengo cada día
en el pensamiento.
Si pudiera traerte a mi vida.
Cruzaría miles de mares
para verte.
Entre rimas y versos
te declararía mi amor.
Serían aquellas lejanas estrellas,
cómplices,
las que te hablaran y
contaran
que cada noche me ven aquí,
a orillas del mar,
contemplando cada puesta de sol,
rogando al cielo
que me devuelvan tu amor.
Forjaría nuevos senderos.
Entre escombros, escarbaría
con mis manos sangrando
sin sentir tan siquiera dolor,
pues no hay mayor dolor
que sentirte tan lejana,
cuando en mi vida eras mi joya
más preciada,
¡y solo eras mía!
Inventaría un nuevo mundo.
Todo lo que tú desearas
te lo entregaría.
En un mundo mágico
te hallarías.
Amor,
no sé qué hacer.
Contigo y sin ti.
Me pregunto cuál es el sentido
de esta historia entre los dos.
Un día te tengo
y al otro ya no estás.
Te siento tan cercano
y tan lejano a la vez.
Mi alma sufre,
mi mente también.
Llorando en silencio.
Mis días pasan veloz
y fugaz.
En medio de una tormenta,
en el caos de tu amor,
me debato entre alejarme
y no volver jamás.
Romper estas cadenas
que hieren mi corazón.
Contigo y sin ti.
Mi cama, vacía,
y, en mis sábanas,
solo el perfume de tu piel
y el recuerdo de momentos
que nunca sé
si se volverán a repetir.
Tu imagen detrás de la puerta
y yo esperando que traspases
ese umbral y que jamás
te vuelvas a alejar.
Contigo y sin ti.
Siempre contigo y sin ti.
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