3. Que la ideología patriarcal contribuye a avalar esta sexuación y, con ello, a perpetuar la subordinación económica de la mujer.
4. Que esta sexuación tampoco es inocua para los varones: el dinero aparece íntimamente asociado a «virilidad» y su ausencia a un cuestionamiento de la identidad sexual.
5. Que es posible contribuir a la transformación de estos condicionamientos a través de la toma de conciencia reflexiva. Por parte de las mujeres, conciencia de la marginación económica y de la falta de autonomía. Por parte de los hombres, conciencia de la identificación entre dinero y virilidad. En este sentido, los grupos de reflexión son instrumentos privilegiados para ello.
Algunas aclaraciones importantes
Cuando comencé a indagar en esta problemática demarqué mi radio de acción. Muchas cosas quedaron dentro de él (algunas de las cuales desarrollo en este libro) e infinidad de otras quedaron afuera.
Curiosamente, cuando planteaba mis reflexiones sobre el dinero, los interlocutores, casi invariablemente, indagaban haciendo hincapié sobre aquello que había quedado fuera de mi radio de acción.
Toda persona con sentido común —a menos que sea omnipotente— tendrá que aceptar que todo es mucho y que lo mucho generalmente excede lo posible.
En efecto, muchos aspectos quedaron fuera de mi indagación y no fueron excluidos por considerarlos poco merecedores de atención.
Me interesa remarcar expresamente que las reflexiones aquí planteadas no pretenden ser generalizaciones universales. Tienen su punto de partida en un sector de la sociedad que es la clase media 10, porque el interés de este libro está centrado en indagar sobre la autonomía económica dentro de una sociedad con ideología patriarcal. Y para tender a esos objetivos, la clase media resulta ser un sector particularmente apropiado fundamentalmente por dos razones:
La primera es que la independencia económica es una condición necesaria para la autonomía. En este sentido, las clases más pobres y más ricas incluyen variables que imposibilitan o dificultan muchísimo esa indagación.
En las clases pobres, cuyos padecimientos económicos ni siquiera les permiten acceder a la independencia, resulta infinitamente más complejo indagar sobre la autonomía. Si además parto de la hipótesis de que la independencia económica es condición necesaria para la autonomía, en las clases pobres el tema privilegiado debería ser el primero y no el segundo.
En cuanto a las clases ricas, el exceso de recursos económicos puede encubrir falsas autonomías, difíciles de dilucidar (aunque no imposibles) detrás de las posibilidades que esos recursos les permiten.
A esto hay que agregar que tanto en las clases pobres como ricas, la ideología patriarcal está mucho más enraizada y desembozada, por lo cual resultan ser terrenos que presentan mayores resistencias 11.
Además, en mi criterio resulta particularmente atractivo y útil desenmascarar los mecanismos patriarcales disimulados y encubiertos en la supuesta paridad entre los sexos que se da en la clase media, sobre todo a partir de la incorporación de la mujer al mercado laboral significativamente rentable.
Este libro pretende, en todo caso, contribuir a romper el tabú que rodea a este tema (tan omnipotente, tan antiguo y actual, tan omitido) y estimular las búsquedas que respondan a los múltiples interrogantes que se generan.
Finalmente, me importa mucho señalar que reflexionar sobre este tema no es inocuo. Es casi como levantar la alfombra en donde ocultamos precipitadamente aquella tierra que no sabemos dónde poner o cuyo traslado nos incomoda. Inevitablemente nos encontramos con lo que encubríamos.
Hasta se podría decir —como previenen algunas películas— que es un tema contraindicado para personas sensibles a emociones profundas.
Hablar de dinero es incursionar en todo: la pareja, los hijos, la familia de origen (padres y hermanos), los amigos, los amantes, el credo, los principios éticos y estéticos, los proyectos, la evaluación del pasado…
Es un tema profundamente movilizador y excepcionalmente esclarecedor. Podría sintetizar diciendo que es un tema que hace emerger y pone en evidencia todos los contratos tácitos e implícitos que invariablemente subyacen en nuestras relaciones.
Es por eso que afirmo que el dinero es un alcahuete.
Este es un libro para compartir, especialmente con personas curiosas, que se animen a la atractiva e inquietante búsqueda de lo omitido, que se atrevan a cuestionar estereotipos y que crean que es posible construir nuevas alternativas para viejos problemas.
Referencias bibliográficas
1 I. Pichon Rivière, E. (1971). Del psicoanálisis a la psicología social. Buenos Aires: Galerna.
2 II. Bion, W.R. (1966). Aprendiendo de la experiencia. Buenos Aires: Paidós.
3 III. Dellarossa, A. (1979). Grupos de reflexión. Buenos Aires: Paidós.
4 IV. Bonder, G. (1980). Los Estudios de la Mujer: historia, caracterización y perspectivas. Buenos Aires: Publicación interna del Centro de Estudios de la Mujer..
5 V. Romero, J. L. (1984). La cultura occidental. Buenos Aires: Legasa.
6 VI. Hamilton, R. (1980). La liberación de la mujer: patriarcado y capitalismo. Barcelona: Península.
Fidges, E. (1980). Actitudes patriarcales: las mujeres en sociedad. Madrid: Alianza.
Oakley, A. (1977). La mujer discriminada: biología y sociedad. Madrid: Debate.
Mitchell, Juliet. (1977). La condición de la mujer. Barcelona: Anagrama.
Zaretsky, E. (1978). Familia y vida personal en la sociedad capitalista. Barcelona: Anagrama.
Groult, B. (1978). Así sea ella. Barcelona: Argos Vergara.
Astelarra. J. (1980). Patriarcado y Estado capitalista. Madrid: Zona Abierta, No 25.
Borneman, E. (1979). Le patriarcat. París: P.U.F.
1 VII. Pichon Rivière, E. (1971). Del psicoanálisis a la psicología social, Tomo II, pág. 268. Buenos Aires: Galerna.
2 VIII. Mitchell, Juliet, ibíd.
3 IX. Sullerot, E. (1979). El hecho femenino. En Los roles de las mujeres en Europa a finales de los años setenta. Barcelona: Argos Vergara.
1Partiendo de la observación de que la independencia económica no es garantía de autonomía, resulta necesario definirlas y diferenciarlas. Defino la independencia económica como la disponibilidad de recursos económicos propios. Defino la autonomía como la posibilidad de utilizar esos recursos, pudiendo tomar decisiones con criterio propio y hacer elecciones que incluyan una evaluación de las alternativas posibles y de las «otras» personas implicadas. Desde esta perspectiva, la autonomía no es «hacer lo que uno quiera» prescindiendo de lo que le rodea, sino elegir una alternativa incluyendo lo que le rodea. La independencia económica resulta una condición necesaria pero no suficiente para la autonomía.
2Se trata de una metodología de trabajo con grupos cuyos antecedentes son los «grupos operativos» desarrollados por Pichon Riviére en Argentina (I) y los «grupos de trabajo» de Bion en Inglaterra (II), posteriormente profundizados por Alejo Dellarossa (III).
3Los grupos de reflexión con mujeres se iniciaron de manera sistemática e institucional en el CEM [Centro de Estudios de Mujeres], institución de la cual fui cofundadora y miembro de su comisión directiva hasta diciembre de 1985. Algunos de los grupos sobre «mujer y dinero» se llevaron a cabo en el CEM y otros en mi consultorio privado. Su duración fue de entre 6 y 8 meses, con una frecuencia de una reunión semanal. Los integraban de 6 a 8 participantes, mujeres de clase media, urbana, cuyas edades oscilaban entre los 35 y 70 años. Todas ellas trabajaban fuera de su hogar en actividades remuneradas.
4Mi decisión de realizar grupos separados por sexos responde a la hipótesis de que el tema dinero —entre otras muchas cosas— responde a un estereotipo de identidad sexual cuya imagen se defiende a ultranza frente al sexo opuesto. Los grupos heterosexuales incluirían otras variables que complejizan el tema central de investigación.
Читать дальше