Raye Morgan - Casada con el Jefe

Здесь есть возможность читать онлайн «Raye Morgan - Casada con el Jefe» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современные любовные романы, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Casada con el Jefe: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Casada con el Jefe»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

¿Sería ella lo que andaba buscando su corazón?
Trabajar para un jefe tan increíblemente guapo no debería haber sido tan difícil, pero Callie Stevens se dejó llevar por la atracción que sentía cuando él le pidió que tuviera un hijo con él. Por supuesto, el amor no formaba parte del trato. ¿O sí?
Grant deseaba tener una familia, pero ya antes había puesto en peligro su corazón y había sufrido mucho por ello. La naturaleza sensata de Callie era exactamente lo que él creía estar buscando. Pero mientras se preparaban juntos para la llegada del esperado retoño, Grant se dio cuenta de que no podía seguir controlándose por más tiempo.

Casada con el Jefe — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Casada con el Jefe», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Grant le contestó algo a la niñera educadamente, pero sin apartar la mirada de Callie. Era obvio que quería respuestas. Callie estaba a punto de dejar a Molly en el suelo cuando la niña se lanzó hacia Grant.

– ¡Papá! -lo llamó echándole los brazos.

Entre Callie y Nadine consiguieron controlarla y la niñera se la llevó. Callie se reunió con Grant en el salón. Grant estaba esperándola muy serio.

– ¿Qué hace Molly aquí? -le preguntó.

Callie suspiró.

– Me hubiera gustado habértelo dicho de otra manera, pero, ya que no ha habido tiempo, te voy a exponer los hechos tal y como son.

– Muy bien.

– Molly se va a quedar con nosotros -anunció Callie con mucha tranquilidad.

Grant se quedó mirándola como si le hubiera pegado un bofetón.

– Ya sé que no te gusta tenerla cerca, pero estoy segura de que ese sentimiento se irá disipando si dejas que…

– No -la interrumpió Grant negando con la cabeza-. Es imposible. Lo siento, Callie, no puede vivir con nosotros. No puedo soportarlo.

Callie tomó aire.

– Grant, deberías intentar superarlo.

– ¿Superar qué? ¿Cómo supera uno que su vida quede destrozada? ¿Cómo superas perder un hijo?

– Grant, esta niña nos necesita. Tal vez, ayudando a esta niña superes la ausencia de la hija que perdiste.

– No, basta -insistió Grant apretando los dientes.

– Sé que perder a tu hija tuvo que ser horrible, pero la vida continúa y no puedes pagarlo con otra niña.

Grant frunció el ceño.

– No lo estoy pagando con Molly. Lo único que digo es que no puedo hacerlo. No puedo vivir en la misma casa que ella. No puedo. ¿Tina no tenía ningún familiar que se pueda hacer cargo de la niña?

Callie sacudió la cabeza, incapaz de creer lo que estaba escuchando.

– Venga, Callie, seguro que hay alguien. Todo el mundo tiene algún familiar.

– Yo no. Sólo te tengo a ti.

Había dicho aquellas palabras en voz baja y, por lo visto, Grant no las había oído porque no reaccionó.

– ¿Y pretendes hacerme creer que Tina tampoco tenía a nadie? Es imposible que estuviera completamente sola en el mundo.

– Tiene una madrastra, pero no sé dónde está y, además, la odiaba. Decía que era un diablo. Llevaban años sin hablarse.

– Aun así, sigue siendo de su familia…

Callie lo miró a los ojos.

– Esa mujer dejó que los Servicios Sociales se hicieran cargo de Tina. Prefirió que se la llevaran a hacerse cargo de ella cuando murió su padre. ¿Por qué iba a querer hacerse cargo de su hija?

– ¿Y una pareja que quiera adoptarla? -propuso Grant-. Molly es una niña preciosa, seguro que no tiene problema para encontrar a una familia que la quiera.

Callie apretó los dientes.

– Ya tiene a alguien que la quiere. Yo.

– Oh, Callie -se quejó Grant.

Callie sentía unas terribles ganas de llorar, pero no iba a hacerlo.

– Estamos hablando de Molly, de mi Molly.

– ¿Tu Molly?

– Sí. La semana pasada, Tina dejó estipulado por escrito y ante notario que soy su tutora legal. La voy a adoptar.

Grant la miró con frialdad.

– ¿Por qué no me lo habías dicho?

– Porque no estabas aquí -contestó Callie mirándolo atentamente-. Te lo voy a decir muy claro, Grant. Mi responsabilidad para con Molly va mucho más allá del compromiso que tengo contigo. No la puedo abandonar y no voy a hacerlo -le aseguró con vehemencia-. No tiene a nadie -insistió-. Si eso significa que nuestra relación se tiene que acabar, se acabará porque no estoy dispuesta a separarla de mi lado.

Grant se dio cuenta de lo que le estaba pidiendo y se preguntó si podría vivir sin ella. Sí, seguro que sí, podría encontrar a otra mujer, seguro que no era tan difícil.

Y, de repente, la verdad lo sacudió con toda su fuerza. No, no podría vivir sin Callie, no se podía imaginar su vida sin ella, la necesitaba cerca, la posibilidad de perderla lo volvía loco.

Si quería mantenerla a su lado, iba a tener que hacer un gran esfuerzo. ¿Sería capaz? Grant tomó aire e intentó pensar las cosas con calma.

Molly era una niña maravillosa y no era culpa suya que lo hiciera reaccionar así. Tal vez… no, era imposible, no podría hacerlo.

Seguro que había alguien que pudiera hacerse cargo de la niña, tenía que tener un familiar en algún lugar. Grant decidió ponerse en contacto con el detective de la empresa a la mañana siguiente. Mientras tanto, tenía que hacer lo que fuese para que Callie no se fuera.

– Podemos intentarlo, ver qué pasa -dijo con dificultad.

Callie lo miró esperanzada.

– Eso quiere decir que quieres que me quede -comentó.

– Por supuesto que quiero que te quedes -contestó Grant emocionado.

– Menos mal -suspiró Callie comenzando a relajarse-. Me alegro mucho porque… porque tengo que estar aquí después de Navidad sea como sea -sonrió-. Para esas fechas nacerá nuestro hijo.

– ¿Cómo? – exclamó Grant sintiendo que la habitación le daba vueltas-. ¿Estás embarazada?

– Sí -contestó Callie con lágrimas en los ojos.

– Callie -dijo Grant tomándola entre sus brazos y llenándola de besos-. Ah, Callie, soy el hombre más feliz del mundo.

Y, en aquellos momentos, era cierto que lo era.

Entre ellos se estableció una cómoda rutina.

Grant y Callie desayunaban juntos todas las mañanas. Luego, Grant se iba al despacho y Callie se quedaba con Molly, dándole de desayunar y jugando con ella hasta que también se iba a trabajar. Por la tarde, hacía recados e iba a la compra. A continuación, se iba a casa para estar con la niña durante el resto de la tarde.

Normalmente, Grant llegaba tarde, cuando Molly ya estaba acostada. Callie suponía que lo hacía adrede, que así le resultaba más fácil.

A ella le habría gustado que Grant se implicara más, que hiciera un esfuerzo por conocer a la pequeña, pero, de momento, decidió dejarlo pasar y no presionarlo.

El temor de que Grant no le hiciera caso ahora que ya estaba embarazada se demostró injustificado. Su relación iba cada vez mejor. Hasta el punto de que una persona que no los conociera de nada pensaría que estaban enamorados.

Donde mejor se entendían, era en la cama. Lejos de perder el interés, ahora que estaba embarazada, Grant parecía más interesado que nunca en su cuerpo.

El embarazo iba bien.

Grant insistió en acompañarla a la primera visita al médico, donde escuchó de boca del propio doctor que Callie estaba en excelente forma y que todo iba fenomenal.

Aquella tarde, al habérsela tomado libre y no haber ido al despacho, llegaron antes a casa, justo a tiempo de dar de cenar a Molly.

La niña estaba sentada en su trona y Callie estaba limpiando un juguete en el fregadero cuando Grant entró en la habitación.

– ¡Qué horror! -exclamó.

– ¿Qué pasa? -se asustó Callie.

– Ha tirado toda la comida encima de la alfombra blanca -contestó Grant señalando la alfombra-. La ha destrozado.

Callie se fijó en la alfombra, que tenía toda la pinta de ser realmente cara, y miró a Molly, que estaba sonriendo tan contenta. En ese momento, la niña tomó un poco de puré de patata con la cuchara y lo lanzó por el aire. El puré de patata fue a darle a Grant en la nariz.

Grant se giró hacia Callie.

– Está bien, creo que ha llegado el momento de deshacernos de esta alfombra -anunció Callie.

– ¿Cómo? -se extrañó Grant.

– ¿Te crees que Molly va a ser el único bebé que tire comida encima de la alfombra? Las alfombras blancas y los niños no son compatibles.

– Pero…

– Espera y verás -insistió Callie-. Este chiquitín se va a cargar la casa -añadió señalándose la tripa-. Vamos a tener que retirar un montón de cosas.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Casada con el Jefe»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Casada con el Jefe» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Casada con el Jefe»

Обсуждение, отзывы о книге «Casada con el Jefe» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.