»Ahora imaginaremos que Poe se encuentra con un conocido, antes que con un enemigo; y que ese conocido, naturalmente alguien que conoce a Poe pero no de manera íntima, lo invita a beber en el tren o en una estación intermedia. Podemos imaginar a Poe, esperando quizá obtener más apoyo financiero para su revista, aceptando la invitación, por la insistencia de este potencial benefactor, de un vaso. Sin duda la proposición provenía de alguien no lo bastante familiarizado con el Poe adulto para ignorar sus problemas con la ingestión de alcohol. Tal vez un amigo de la infancia o, supongamos, un condiscípulo de West Point puesto que, más que los miembros de ninguna otra institución, los antiguos militares es probable que estén repartidos por los diferentes estados. O acaso un condiscípulo anterior, de los tiempos de Poe en la universidad. Quizá hayamos sabido ya el nombre de uno de esos compañeros de clase por los datos que hemos reunido.
– ¡Z. Collins Lee! -dije-. Era compañero de universidad de Poe, y ahora es fiscal del distrito. Fue el cuarto hombre que asistió al entierro.
– Monsieur Lee es una posibilidad interesante, un asistente al entierro del que hemos examinado a los otros tres, cuya identidad hemos averiguado con más rapidez. Considere esto. Además del guardián, el señor Spence, el empresario de pompas fúnebres, el sepulturero y el ministro, exactamente cuatro hombres integraban el acompañamiento de la breve ceremonia fúnebre de Poe.
– Sí. El doctor Snodgrass, Neilson Poe, Henry Herring y el señor Z. Collins Lee. Ésos fueron todos los que asistieron.
– Piense qué tienen en común los primeros tres acompañantes, monsieur Clark: que conocían a Poe, por supuesto. Pero eso podría aplicarse a mucha gente en Baltimore; ciertamente a más de cuatro individuos, pues Poe vivió en esta ciudad varios años. Antiguos maestros, amantes, amigos y otros parientes. No. El hecho más notable en común era que cada uno de los tres intervino de algún modo en los días finales de Poe. Monsieur Herring se hallaba en el hotel Ryan's, donde Poe fue descubierto y adonde, después, Snodgrass fue llamado para auxiliarlo. Y Neilson Poe estuvo presente en el hospital después de habérsele notificado la situación de su primo. El funeral no fue anunciado con antelación en los periódicos ni por otros medios y, sin duda, esos tres caballeros habrían podido reunir a más personas en el sepelio si hubieran querido.
»¿No debemos pensar, pues, como algo muy probable, sabiendo lo que tienen en común los otros tres asistentes, que nuestro Z. Collins Lee también hubiera visto a Poe en algún momento en sus últimos días antes de su muerte? Lee es un hombre rico, y por supuesto tan buen candidato como cualquiera para haber estado en el tren y, recordando los días de universidad, que siempre son más bien de relajación, tomara un solo vaso con Poe. Éste, por su parte, sabía que monsieur Lee era una persona influyente en el mundo del Derecho, y pudo tratar de mostrarse sociable con él para solicitarle el necesario apoyo para la campaña de su revista. Si es así, ello explicaría instantáneamente dos hechos: no sólo el incidente del tren, sino la presencia de monsieur Lee en el entierro del que tan pocas personas tenían noticia. Continúo. Tras su encuentro, Poe sufre un ataque de lo que usted denomina insensibilidad, a causa de ese único momento de debilidad. Esto es lo que nuestro otro grupo antialcohólico, los Hijos de la Templanza de Richmond, a los que su monsieur Benson pertenecía, se negó a aceptar en tanto no completara su investigación. Deseaban que Poe no bebiera una gota tanto como otros agentes de la templanza deseaban que sí se bebiera un barril. Por eso le pareció a usted que monsieur Benson ocultaba algo. Sin duda había descubierto, tras su llegada a Baltimore inmediatamente después de la muerte de Poe, ese pequeño incidente.
– Pero ¡qué dice! Volvamos al vaso del tren. Ese amigo -dije indignado-, ya fuera el señor Collins Lee o alguno desconocido para nosotros, ¿cuida de Poe cuando se siente enfermo?
– Si, como podríamos considerar, ese amigo no sabe nada de la especial circunstancia de Poe en relación con la bebida, y si Poe, cohibido por ello, intenta en lo posible imponerse a su degradación mental y racional en aras de su dignidad personal, entonces el amigo puede marcharse sin percibir indicios, o percibirlos en grado mínimo, de que deja tras de sí a una persona en apuros. Aunque Poe pudiera sentirse abandonado a raíz de ese incidente, eso difícilmente podría saberlo el inocente conocido. Un hombre como Z. Collins Lee, un ocupadísimo abogado, tan sólo podría descubrir que algo no fue bien días más tarde, al encontrarse con su colega Neilson Poe, ante el que mencionó que había visto a su primo. Recuerde por un momento, si puede, cómo responde el poeta cuando el doctor Moran, en el hospital de Baltimore, creyendo calmar a su desdichado paciente, le promete encontrar a sus amigos.
– ¡Lo mejor que podría hacer mi mejor amigo sería volarme los sesos con una pistola!
– ¡Sí! En sus últimos momentos, a Poe le parece que un amigo sólo puede herirlo, monsieur Clark. ¿No podemos decir por qué? ¿No podemos encontrar el origen de esos sentimientos en los postreros pasos del poeta? Él se arriesga a encontrar al doctor Brooks, y en su lugar se encuentra con que no hay casa. Se encuentra con un viejo amigo en el tren, sólo para verse obligado a compartir una peligrosa tentación. Menciona a su amigo el doctor Snodgrass una vez está en el Ryan's, sólo para verse enfrentado con las miradas de desaprobación de Snodgrass y con la obvia aunque silenciosa acusación de que Poe es un borracho empedernido. Su propio pariente, Henry Herring, está junto a él en el Ryan's, pero en lugar de llevárselo a su casa lo envía solo a un hospital en decadencia.
»¿Cree usted, y podríamos consultar a mayor abundamiento la prensa antialcohólica, que Poe hubiera convocado al doctor Snodgrass, entre todas las personas de la tierra, si estuviera en medio de esta supuesta borrachera? No negaremos que monsieur Poe confesó haber bebido en exceso durante unos períodos de su vida, y también estaríamos dispuestos a admitir que estableció una pauta para reformarse, alternándola con algún retorno al exceso. Pero precisamente por eso, como bebedor y como sobrio experimentado, podemos interpretar de manera inteligente su concreta mención de Snodgrass hecha a monsieur Walker en el Ryan's. Podemos interpretar esa mención desde el adecuado punto de vista. Si Poe hubiera estado en plena borrachera, y por tanto hubiera quebrantado su voto, la última persona a la que habría nombrado habría sido a un destacado dirigente del movimiento antialcohólico local como Snodgrass. Por añadidura, Poe pudo haber escuchado en una conversación en Ryan's, mientras estaba allí, que monsieur Walker trabajaba como tipógrafo en el Baltimore Sun, de modo que Walker hubiera sido un testigo directo de su situación. Por añadidura de nuevo, si Poe hubiera leído algún número de los periódicos recientes, habría visto que Snodgrass sólo un día antes había obligado a destituir al candidato de su organización, John Watchman, por beber, y que andaría buscando una compensación a ese episodio, como lo haría cualquier político. No, Poe dijo el nombre de Snodgrass a Walker como un mensaje, como si, utilizando más palabras, señalara: "Yo no he bebido; en realidad he sido tan moderado, si no completamente abstemio, que el único nombre que puedo pronunciar para que acuda en mi ayuda será el de un ávido y estricto antialcohólico, y se lo diré a un tipo que trabaja para la prensa."
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