Jack Vance - La Mariposa Lunar

Здесь есть возможность читать онлайн «Jack Vance - La Mariposa Lunar» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Фантастика и фэнтези, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

La Mariposa Lunar: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La Mariposa Lunar»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

La Mariposa Lunar — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La Mariposa Lunar», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Thissell se frotó el mentón y siguió leyendo:

«Las máscaras se usan en todo momento, en consonancia con la filosofía según la cual uno no debe ser obligado a mostrar una imagen que le es impuesta por factores que escapan a su control, sino que debe gozar de libertad para elegir el aspecto exterior más acorde con su propio strakh . En el área civilizada de Sirene — lo que equivale a decir en el litoral Titánico — nadie muestra su rostro bajo ninguna circunstancia; eso constituye el secreto básico de cada cual.

«Por el mismo motivo, no se conoce el juego en Sirene; para la dignidad de un sirenés, sería catastrófico aventajar a otros valiéndose de otros recursos que no fuesen el ejercicio de su strakh . La palabra “suerte”, no tiene equivalente en lengua sirenesa.»

Thissell hizo otra anotación: «Conseguir máscara. ¿Museo? ¿Asociación teatral?»

Concluyó la lectura, se apresuró a completar sus preparativos y al día siguiente embarcó en el Robert Astroguard para la primera etapa del viaje a Sirene.

El transbordador se posó sobre el espaciopuerto sirenés, un disco topacio aislado entre las sierras negras, verdes y purpúreas. Edwer Thissell descendió y fue recibido por Esteban Rolver, el agente local de Spaceways, quien de inmediato alzó las manos y retrocedió un paso.

— Su máscara — exclamó con voz ronca —. ¿Dónde está su máscara?

Thissell la alzó, con cierta preocupación.

— No estaba seguro… — comenzó.

— ¡Póngasela! — dijo Rolver, mientras se apartaba.

Él llevaba una de madera lacada de color azul, con escamas verde oscuro, unas plumas negras que brotaban de las mejillas y un pompón cuadriculado, blanco y negro, debajo del mentón. El efecto general era el de una personalidad flexible y sardónica.

Thissell ajustó su máscara, indeciso entre hacer una broma acerca de la situación o mantener la reserva apropiada a la dignidad de su cargo.

— ¿Ya está enmascarado? — preguntó Rolver.

Thissell respondió afirmativamente y Rolver se volvió hacia él. La máscara ocultaba su expresión, pero su mano se deslizó de modo inconsciente hacia un instrumento con teclas que llevaba atado al muslo, del que brotó un trino de asombro y de cortés consternación.

— No puede usar esa máscara — cantó —. ¿Dónde la consiguió?

— Es una copia de otra que se encuentra en el museo de Polípolis — declaró Thissell secamente —. Estoy seguro que es auténtica.

Rolver asintió. Su máscara parecía más sardónica que nunca.

— Ya lo creo que sí. Es una variante del tipo conocido como Conquistador del Dragón Marino, y la usan en ocasiones ceremoniales personas de inmenso prestigio: príncipes, héroes, maestros artesanos y grandes músicos.

— Lo ignoraba…

Rolver hizo un lánguido gesto de comprensión.

— Aprenderá esas cosas a su tiempo. Observe mi máscara. Hoy utilizo una de Pájaro del Lago. Las personas de escaso prestigio, como usted, como yo, o como cualquier otro forastero, usan este tipo de máscara.

— Es curioso — dijo Thissell, mientras comenzaba a caminar hacia un edificio bajo de cemento —. Yo creía que cada persona usaba la máscara que le agradaba.

— Puede llevar la máscara que le agrade, si se atiene usted a las consecuencias. Por ejemplo, la mía indica que yo no presumo de nada, que no destaco por mi sabiduría, ferocidad, versatilidad, genio musical, truculencia, ni por ninguna otra docena de virtudes sirenesas.

— Por pura curiosidad, ¿qué ocurriría si yo anduviera con esta máscara por las calles de Zundar?

Rolver se echó a reír, aunque su risa sonaba amortiguada.

— Si anduviese usted por los muelles de Zundar, ya que no hay calles, con ésa o con cualquier otra, lo matarían antes de una hora. Eso fue lo que le ocurrió a Benko, su predecesor. No sabía cómo actuar. Ninguno de nosotros, los forasteros, sabe cómo actuar en este lugar. En Fan somos tolerados siempre que nos mantengamos en nuestro lugar. Pero con esa máscara ni siquiera podría pasearse por Fan. Alguien que llevara la Serpiente de Fuego o un Duende del Trueno, me refiero a las máscaras, desde luego, le cortaría el paso. Tocaría luego el krodatch ; y si usted no desafiaba su osadía con una frase de skaranyi , [4] Skaranyi : Una pipa de bolsa en miniatura; el saco se aprieta entre el pulgar y la palma de la mano, mientras los cuatro dedos controlan los registros existentes a lo largo de los cuatro tubos. un instrumento verdaderamente diabólico, continuaría con el hymerkin , que se usa para hablar con los esclavos. Ésa es la expresión insultante por excelencia. O también podría tañer su gong de duelos y atacarle de inmediato.

— No tenía idea que los sireneses fueran tan irascibles — repuso Thissell en voz baja.

Rolver se encogió de hombros y abrió la maciza puerta de acero de su despacho.

— También pueden cometerse acciones dudosas, sin provocar críticas, en la junta de Polípolis.

— Sí, es verdad — reconoció Thissell, mientras examinaba el despacho —. ¿Por qué tanta seguridad: cemento, acero…?

— Protección contra los salvajes. De noche bajan de las montañas, roban lo que encuentran y matan a cualquiera que vean al descubierto. — Se acercó a un armario y sacó de él una máscara —. Use esta Mariposa Lunar. No le meterá en líos.

Thissell la miró sin entusiasmo. Estaba hecha de piel grisácea; tenía un mechón de pelo a cada lado de la boca y dos antenas como plumas en la frente. Unos volantes de encaje blanco sobre las sienes y una serie de pliegues rojizos debajo de los ojos le daban un efecto a la vez cómico y lúgubre.

Thissell preguntó:

— ¿Esta máscara supone algún grado de prestigio?

— Pues…, no mucho.

— Después de todo, soy el representante consular de los Planetas Centrales y de cien mil millones de personas…

— Si los Planetas Centrales desean que su representante use una máscara de Conquistador del Dragón Marino, deberían enviar a un hombre adecuado como Conquistador del Dragón Marino.

— Comprendo — dijo Thissell, sumiso —. Bien, si es indispensable…

Rolver desvió la mirada mientras Thissell se quitaba la máscara de Conquistador del Dragón Marino y se ponía la menos llamativa de Mariposa Lunar.

— Supongo que podré encontrar algo más apropiado en alguna tienda. Si he comprendido bien, basta entrar y elegir lo que uno necesita, ¿no?

Rolver contempló de modo crítico a Thissell.

— Esa máscara, al menos por el momento, es perfectamente apropiada. Y es de suma importancia no tomar nada en la tienda cuando no se conoce el valor de su strakh . El propietario pierde prestigio si una persona de bajo strakh se lleva su mejor trabajo.

Thissell movió la cabeza, exasperado.

— No me explicaron nada de eso. Estaba enterado de lo de las máscaras, desde luego, y de la concienzuda integridad de los artesanos, pero esa insistencia en el prestigio y el strakh

— No tiene importancia. Dentro de uno o dos años empezará a saber comportarse. ¿Habla el idioma?

— Sí, por supuesto.

— ¿Y qué instrumentos toca?

— Bueno… Me indicaron que cualquier instrumento pequeño era suficiente, o que podía limitarme a cantar.

— Nada de eso. Sólo los esclavos cantan sin acompañamiento. Le sugiero que aprenda a ejecutar lo antes posible los siguientes instrumentos: el hymerkin , para los esclavos; el ganga , para una conversación con personas que se conocen íntimamente o que son algo inferiores en strakh . El kiv para un casual intercambio cortés. El zachinko para una relación de mayor formalidad. El strapan o el krodatch , si se dirige a alguien socialmente inferior o, en su caso particular, si desea insultar a alguien. El gomapard [5] Gomapard : Uno de los pocos instrumentos elйctricos utilizados en Sirene. Un oscilador produce un tono similar al de un oboe que es modulado, elevado, vibrado y descendido en su agudeza por medio de cuatro llaves. o el kamanthil doble [6] Kamanthil doble : Un instrumento similar al ganga , excepto por el hecho que los tonos son producidos retorciendo e inclinando un disco de cuero resinoso, contra una o mбs de las cuarenta y seis cuerdas. para las ceremonias. — Meditó un instante y continuó —. El crebarin, el slobo y el laúd de agua también son muy útiles…, pero quizá sea más conveniente que aprenda los otros antes. Al menos dispondrá de un medio rudimentario de comunicación.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «La Mariposa Lunar»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La Mariposa Lunar» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «La Mariposa Lunar»

Обсуждение, отзывы о книге «La Mariposa Lunar» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x