Ken Follet - El tercer gemelo

Здесь есть возможность читать онлайн «Ken Follet - El tercer gemelo» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Триллер, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

El tercer gemelo: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «El tercer gemelo»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Ayer acabé otra novela de Ken Follet de las que tengo por casa pendientes.
El tercer gemelo habla sobre el tema de la clonación de seres humanos. Una empresa pionera en estas investigaciones decide, allá por los años setenta, lanzar sus pruebas a los seres humanos pero sin advertir a los afectados.
Veintitrés años después de que se llevaran a cabo algo hará que se descubra todo el pastel, gracias a una profesora que trabaja para esa empresa sin saber el fin real de sus estudios.
“Una joven científica está desarrollando una investigación sobre la formación de la personalidad y las diferencias de comportamiento entre gemelos. De pronto, cuando descubre dos gemelos absolutamente idénticos nacidos de madres distintas, se da cuenta de que alguien intenta frenar su investigación al precio que sea.
¿Es posible que se hayan hecho experimentos secretos de clonación en seres humanos sin ser ellos conscientes? ¿Y de qué forma puede estar involucrado un candidato a la presidencia de los Estados Unidos?”

El tercer gemelo — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «El tercer gemelo», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Entonces entraría en el vestuario. Habría allí un mar de sostenes y bragas, senos, nalgas y vello púbico al aire. Algunas saldrían corriendo de las duchas, desnudas y empapadas, tantearían en busca de toallas; otras intentarían recuperar sus ropas; la mayoría tratarían de ganar la puerta, medio cegadas por el humo. Chillidos, sollozos y gritos de miedo sonarían por doquier. El continuaría fingiendo ser un guardia de seguridad y les ordenaría a voces: «¡No perdíais tiempo en vestiros! ¡Es una emergencia! ¡Fuera! ¡Todo el edificio está ardiendo! ¡Rápido! ¡Rápido!». Les daría cachetes en las posaderas, las empujaría de un lado a otro, les quitaría la ropa de las manos, las magrearía a placer. Las chicas comprenderían que algo no encajaba, pero casi todas estarían demasiado nerviosas para discernir qué podía ser. Si la fortachona de la capitana del equipo de hockey andaba todavía por allí era posible que tuviese suficiente presencia de ánimo para plantarle cara a él, pero entonces se la quitaría de en medio con un puñetazo bien dado.

Se daría una vuelta por el vestuario y elegiría a su víctima principal. Sería una chica preciosa y con aspecto vulnerable. La agarraría por un brazo, al tiempo que le diría: «Por aquí, haz el favor. Soy de seguridad». La sacaría al pasillo, para conducirla luego en la dirección equivocada: hacia la sala de máquinas de la piscina. Una vez allí dentro, cuando la chica creyera estar a salvo, él la abofetearía, le sacudiría un directo en el estomago y la arrojaría contra el suelo de cemento. La contemplaría mientras la chica rodaba sobre sí misma, se sentaba, jadeando, sollozando y mirándole con los ojos llenos de terror.

Entonces él sonreiría y se desabrocharía el cinturón.

2

La señora Ferrami dijo:

– Quiero irme a casa.

– No te preocupes, mamá -le tranquilizó su hija Jeannie-, vamos a sacarte de aquí antes de lo que crees.

Patty, la hermana menor de Jeannie le echó una mirada que significaba: ¿Cómo rayos supones que vamos a hacer tal cosa?

La Residencia Bella Vista del Ocaso era lo máximo que podía sufragar el seguro sanitario y en ella todo era pura fachada. La habitación contenía dos camas de hospital, otros tantos armarios, un sofá y un televisor. Las paredes estaban pintadas de color marrón champiñón y el suelo era de baldosas de plástico, de un tono crema surcado por vetas anaranjadas. La ventana tenía reja, pero no cortinas, y daba a una gasolinera. Había una jofaina en un rincón y los aseos estaban en el pasillo.

– Quiero irme a casa -repitió la madre.

– Pero, mamá -dijo Patty-, siempre te estás olvidando de las cosas, ya no puedes cuidar de ti misma.

– Claro que puedo, no te atrevas a hablarme de ese modo.

Jeannie se mordió el labio. Contempló la ruina humana en que había degenerado su madre y le entraron ganas de llorar. La señora tenía facciones enérgicas: cejas negras, ojos oscuros, nariz recta, boca amplia y sólido mentón. Los mismos rasgos se repetían en Jeannie y Patty, aunque la madre era de constitución menuda y ellas altas como el padre. Las tres tenían un carácter resuelto, tal como sugería su apariencia: «formidable» era la palabra con la que se solía calificar a las mujeres Ferrami. Pero la madre ya no volvería a ser formidable. Padecía el mal de Alzheimer.

No contaba aún sesenta años. Jeannie, que tenía veintinueve, y Patty, que andaba por los veintiséis, habían confiado en que podría cuidar de sí misma durante algunos años más, pero esa esperanza saltó hecha añicos aquella misma madrugada, a las cinco, cuando un agente de policía de Washington telefoneó para notificar que había encontrado a su madre en la calle Dieciocho. La mujer vagaba sin rumbo, vestida con un camisón sucio, y lloriqueaba y decía que no se acordaba de donde vivía.

Jeannie se puso al volante de su automóvil y, en aquella tranquila mañana de domingo, se dirigió a Washington, distante una hora de Baltimore. Recogió a su madre en la comisaría, la llevó a casa, la bañó, la vistió y luego llamo a Patty. Juntas, las dos hermanas tramitaron el ingreso de la señora Ferrami en el asilo de Bella Vista. La institución estaba en la ciudad de Columbia, entre Washington y Baltimore. Tía Rosa había pasado allí sus últimos años. Tía Rosa tenía la misma póliza de seguro sanitario que su madre.

– No me gusta este sitio -dijo la señora Ferrami.

– A nosotras tampoco -manifestó Jeannie-, pero en estos momentos es todo lo que podemos permitirnos.

Intentó que su voz sonara natural y razonable, pero lo cierto es que le salió un tono áspero.

Patty le dirigió una mirada de reproche.

– Vamos, mamá, hemos vivido en sitios peores -dijo.

Era verdad. Cuando su padre fue a la cárcel por segunda vez, la madre y las dos jóvenes vivieron en una habitación, con un hornillo encima del aparador y el grifo del agua en el pasillo. Fueron los años en que la asistencia social les ayudo a sobrevivir. Pero la madre fue una leona en la adversidad. En cuanto Jeannie y Patty empezaron a ir a la escuela, encontró una mujer de edad a la que no le importaba echar un vistazo a las chicas cuando volvían a casa, se buscó un empleo -había sido peluquera, y aun se mantenía en buena forma, aunque su estilo resultase algo pasado de moda- y no tardó en trasladarse con las chicas a un pisito de dos habitaciones situado en Adams-Morgan, que entonces era un respetable barrio de clase obrera.

Les preparaba tostadas para desayunar, enviaba a Jeannie y a Patty al colegio impecables con su vestidito limpio y después se peinaba y maquillaba -trabajando en un salón de belleza, una tenía que ir presentable- y siempre dejaba la cocina como los chorros del oro, con una bandeja de galletas encima de la mesa para cuando las niñas volviesen de la escuela. Los domingos hacían la colada y limpiaban a fondo el pisito entre las tres. Mamá siempre había sido tan capaz, tan segura, tan infatigable que a una le destrozaba el corazón ver en la cama a aquella mujer olvidadiza y quejumbrosa.

En aquel momento, la anciana frunció las cejas, como si algo la desorientara, y dijo:

– ¿Por que llevas ese aro en la nariz, Jeannie?

Jeannie se llevo los dedos al fino aro de plata y esbozo una triste sonrisa.

– Mamá, me perforé la ventana de la nariz cuando era niña. ¿No te acuerdas de que te pusiste hecha una furia? Creí que ibas a echarme a la calle.

– Se me olvidan las cosas -reconoció la mujer.

– Pues yo sí que me acuerdo -intervino Patty-. Pensé que aquello tuyo era la mayor hazaña de todos los tiempos. Claro que yo tenía once años y tu catorce; para mí, todo lo que hacías era audaz, elegante e inteligente.

– Quizá lo fuese -dijo Jeannie con burlona jactancia.

Patty rió entre dientes.

– Lo de la chaqueta naranja seguro que no lo fue.

– ¡Oh, Dios santo, aquella chaqueta! Mamá acabó quemándola después de que durmiese con ella puesta en un edificio abandonado y se me llenara de pulgas.

– De eso me acuerdo -tercio la madre de pronto-. ¡Pulgas! ¡Una hija mía!

Se mostraba indignadísima aún, quince años después.

De repente, la atmósfera se tornó más desenfadada. Aquellas reminiscencias llevaron a la memoria de las tres el recuerdo de lo unidas que habían estado. Era un buen momento para despedirse.

– Será mejor que me vaya -dijo Jeannie, al tiempo que se ponía en pie.

– Yo también tengo que marcharme -se sumo Patty-. He de hacer la cena.

Sin embargo, ninguna de las dos hizo el menor intento de dirigirse a la puerta. Jeannie tuvo la sensación de que abandonaba a su madre, de que la dejaba desamparada en un momento de necesidad. Allí, nadie la apreciaba. Debería contar con una familia que la atendiese. Jeannie y Patty deberían quedarse a su lado, cocinar para ella, plancharle el camisón y ponerle en la tele su programa favorito.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «El tercer gemelo»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «El tercer gemelo» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «El tercer gemelo»

Обсуждение, отзывы о книге «El tercer gemelo» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x