Otras gentes del Sur de los Urales (que compartían el idioma Cárpato, pero no eran Cárpatos) emigraron en diferentes direcciones. Algunos terminaron en Finlandia, lo que explica por qué el húngaro y finlandés moderno están entre los descendientes contemporáneos del idioma ancestral Cárpato. Incluso estando atados por su elección de la tierra de los Cárpatos, el vagabundeo de los Cárpatos continuó, mientras buscaban en el mundo las respuestas que los capacitarían a mantener y criar a su descendencia sin dificultad.
A causa de sus orígenes geográficos, la visión de los Cárpatos de la sanación comparte mucho con la mayor tradición euroasiática del chamanismo. Probablemente la más cercana representación moderna de esa tradición está basada en Tuva (y se refiere a ella como “Chamanismo Tuvianian)… ver el mapa.
La tradición chamanista euroasiática -de los cárpatos a los chamanes siberianos- opinaba que la enfermedad se originaba en el alma humana, y sólo posteriormente se manifestaba como diversas condiciones físicas. Por consiguiente, la sanación chamanista, aunque no descuidaba el cuerpo, se concentraba en el alma y su curación. Las enfermedades más extendidas se entendían que eran causadas por “la partida del alma” en la que toda o alguna parte del alma de la persona enferma se había apartado del cuerpo (a los reinos inferiores), o había sido capturada o poseída por un espíritu malvado, o ambas cosas.
Los Cárpatos pertenecen a esta mayor tradición chamanista euroasiática y comparten sus puntos de vista. Aunque los propios Cárpatos no sucumbían a la enfermedad, los sanadores Cárpatos entendían que las heridas más profundas iban también acompañadas por una “partida del alma” similar.
Acompañando el diagnóstico de “partida del alma” el chamán-sanador estaba por tanto obligado a hacer un viaje espiritual a los mundos inferiores, para recobrar el alma. El chamán podría tener que vencer tremendos desafíos a lo largo del camino, particularmente luchar con el demonio y vampiro que había poseído el alma de su amigo.
La “partida del alma” no requería que una persona estuviera inconsciente (aunque ese ciertamente puede ser el caso también). Se entendía que una persona todavía podía parecer estar consciente, incluso hablar e interactuar con otros, y aún así haber perdido una parte del ama. No obstante, el sanador o chamán experimentado vería instantáneamente el problema en signos sutiles que otros podrían pasar por alto: la atención de la persona vagando de vez en cuando, una disminución de su entusiasmo por la vida, depresión crónica, una reducción en el brillo de su “aura”, y cosas por el estilo.
2.- El Cántico Sanador Menor de los Cárpatos.
Kepä Sarna Pus (El “Cántico Sanador Menor”) es utilizado para heridas que son de naturaleza meramente física. El sanador Cárpato abandona su cuerpo y entra en el cuerpo del Cárpato herido para sanar las heridas mortales de dentro a fuera utilizando pura energía. Él proclama “ofrezco libremente, mi vida por tu vida”, mientras da su sangre al Cárpato herido. Porque los Cárpatos son de la tierra y unidos al suelo, son sanados por la tierra de su país natal. Su saliva con frecuencia también es utilizada por sus poderes rejuvenecedores.
También es muy común en los cánticos Cárpatos (para el menor y el mayor) ser acompañados por el uso de hierbas sanadoras, aromas de velas Cárpatas, y cristales. Los cristales (cuando son combinados con la empatía Cárpata, la conexión física con el universo entero) son utilizados para acumular energía positiva de sus alrededores que después se utiliza para acelerar la curación. Algunas veces se utilizan cuevas como trasfondo para la sanación.
El cántico sanador menor fue utilizado por Vikirnoff Von Shrieder y Colby Jansen para sanar a Rafael De La Cruz cuyo corazón había sido arrancado por un vampiro en el libro titulado Secreto Oscuro.
Kepä Sarna Pus (El Cántico Sanador Menor)
El mismo cántico es utilizado para todas las heridas físicas, “sivadaba” (“dentro de tu corazón”), cambiaría para referirse a cualquier parte del cuerpo que esté herida.
Kunasz, nélkül sivdobbanás, nélkül fesztelen löyly
Yaces como dormido, sin latido de corazón, sin respiración aérea
Ot élidamet andam szabadon élidadért
Ofrezco libremente mi vida por tu vida.
O jelä sielam jŏrem ot ainamet és soŋe ot élidadet .
Mi espíritu de luz olvida mi cuerpo y entra en tu cuerpo.
O jelä sielam pukta kinn minden szekmeket belső .
Mi espíritu de luz envía todos los espíritus oscuros de tu interior a la huída.
Pajńak o susu hanyet és o nyelv nyálamet sívadaba.
Presiono la tierra de nuestra tierra natal y la saliva de mi lengua en tu corazón.
Vii, o verim soŋe o vend andam .
Al fin, te doy mi sangre por tu sangre.
Para oír este cántico, visita: http://www.christinefeehan.com/ members/.
3. El Gran Cántico Sanador de los Cárpatos.
El más conocido -y más dramático- de los cánticos sanadores de los Cárpatos era En Sarna Pus (“El Gran Cántico Sanador”).Este cántico estaba reservado para recuperar el alma del Cárpato herido o inconsciente.
Típicamente un grupo de hombres formarían un círculo alrededor del Cárpato herido (para “rodearle con nuestro cuidado y compasión”), y empieza el cántico. El chamán o sanador o líder es el actor principal en esta ceremonia curativa. Es él quien en realidad hace el viaje espiritual al mundo inferior, ayudado por su clan. Su propósito es bailar estáticamente, canto, tambores, y cántico, todo mientras visualiza (a través de las palabras del cántico) el viaje mismo, una y otra vez, hasta el punto en el que el chamán, en trance, abandona su cuerpo, y hace ese mismo viaje. (Ciertamente, la palabra “éxtasis” proviene del latín ex statis , que literalmente significa “fuera del cuerpo.”)
Una ventaja del sanador Cárpato sobre muchos otros chamanes, es su vínculo telepático con su hermano perdido. La mayor parte de los chamanes debe vagar en la oscuridad de los reinos inferiores, en busca de su hermano perdido. Pero los sanadores Cárpatos “oyen” directamente en su mente la voz de su hermano herido llamándole, y esto puede actuar como un radiofaro direccional. Por esta razón, el cántico Sanador tiende a tener un éxito más elevado que la mayor parte de las otras tradiciones de este tipo.
Algo de la geografía del “otro mundo” nos sirve para examinar, a fin de entender completamente las palabras de Gran Cántico Sanador Cárpato. Se hace una referencia al “Gran Árbol” (en Cárpato: En Puwe ). Muchas tradiciones ancestrales, incluida la tradición Cárpata, entienden que los mundos -los mundos celestiales, nuestro mundo, y los reinos inferiores- están colgados en un gran polo, o eje, o árbol. Aquí en la tierra, estamos colocados a medio camino en este árbol, sobre una de sus ramas. Por lo tanto muchos textos antiguos con frecuencia se refieren al mundo material como “tierra media”, a medio camino entre los cielos y el infierno. Subiendo el árbol llegaríamos a los mundos celestiales. Descendiendo por el árbol hasta las raíces llegaríamos a los reinos inferiores. El chamán era necesariamente un maestro en moverse arriba y abajo por el Gran Árbol, a veces sin ayuda, y a veces asistido por (o incluso montado a la grupa) un espíritu guía animal. En varias tradiciones, este Gran Árbol es conocido de varias formas, el axis mundi (el “eje de los mundos”), Ygddrasil (en la mitología nórdica), Mount Mem (el mundo sagrado de la montaña de la tradición tibetana), etc. El cosmos cristiano con su cielo, purgatorio/tierra, e infierno, es también una comparación válida. Incluso se da una topografía similar en la Divina Comedia de Dante. Dante es conducido en un viaje primero al infierno, hacia el centro de la tierra; después hacia arriba al Monte Purgatorio, que se asienta en la superficie de la tierra directamente opuesto a Jerusalem; después más hacia arriba primero al Edén, en lo alto del Monte Purgatorio; y después más arriba hasta el último cielo.
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