De acuerdo con los estudios realizados acerca de lo que camina normalmente una persona cada día, se estima que son diez mil pasos los que da, y que en total puede llegar a caminar unos ciento ochenta y cinco mil kilómetros durante una vida entera, lo que equivale a dar más de cuatro vueltas alrededor de este gran planeta que habitamos.
Pero la pregunta para cada uno es: ¿Estás usando tus pasos con sabiduría? ¿Estás yendo por caminos adecuados en el cumplimiento de los propósitos divinos para tu vida?
Hoy El Señor nos invita a encontrar las verdaderas motivaciones para tener una vida realizada, llena de gozo y de paz. Él quiere que sigamos sus caminos y que el estímulo que tengamos sea el de servicio, entrega, ayuda, solidaridad, paciencia, fe y especialmente el mayor de ellos que es el amor.
No hagas nada guiado por deseos de venganza, por disputas o peleas.
Más bien usa tus pasos adecuadamente en este día. Camina decididamente guiado por la mano de Dios. Piensa en seguir el ejemplo de Jesús, quien no se aferró a su gloria, más se humilló y pensó en nosotros y por lo tanto, hoy podemos disfrutar del gozo de los redimidos, la paz que sobrepasa todo entendimiento y la seguridad de quien mora bajo la sombra del Omnipotente.
Fíjate bien hoy en cada paso que das. Dios está en cada uno de ellos.
Oración:
Te pido Señor, que en este día guíes mis pasos hacia lugares adecuados. Dame oportunidades para servir de la mejor manera, para dar sin reparos, para amar sin desconfianza, para entregar lo mejor de mi vida en tu obra. Permite que el trabajo de mis manos te glorifique y que muchos puedan recibir bendiciones a través de mí, como un instrumento de tu amor y de tu paz. Amén.
Febrero 25
Hechos a la manera de Dios
“porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras…..” (Efesios 2:10)
Mírate hoy por un momento frente al espejo. Lo que ves, no es obra de la casualidad, ni de una explosión, ni de una coincidencia de los elementos del mundo. De ninguna manera.
Lo que ves es nada menos y nada más que una creación divina.
El Señor se inspiró para hacerte y estuviste en las manos del Alfarero, quien planeó y moldeó cada parte de ti.
Pero no es solamente tu aspecto físico lo que responde a un modelo celestial. Es en realidad todo tu ser. La complejidad de un ser que tiene una imagen en los cielos, que tiene el aliento espiritual dado por Dios y que fue creado con un propósito específico.
Eres un milagro verdadero y tienes un camino por recorrer para dejar huellas de bendición sobre los que te rodean.
Pero Dios no ha dejado de crear en ti.
El empezó una buena obra y la va a perfeccionar hasta el día final.
Estás en un constante proceso de perfeccionamiento y hoy avanzarás un poco más en esos deseos celestiales.
Por eso, el día que tienes por delante no es un día cualquiera. No. En realidad es un paso más hacia la eternidad. Es una nueva oportunidad para crecer y convertirte en ese ser humano que El Señor tuvo en mente desde que te envió a este mundo.
Y los pensamientos de Dios para ti son de bien y no de mal para darte el fin que siempre has esperado. Por eso cuida cada paso que des hoy. Camina con la firmeza que pueden tener los que andan con la mirada puesta en el objetivo final.
Este es un día de victoria con Cristo. Día de misericordias que surgieron en los cielos para hacerse evidentes en la tierra. Día de grandes realizaciones que ya estaban en la mente de Dios para que se cumplieran en ti. Día de batallas ganadas y triunfos anhelados.
Eres una obra en construcción. Baja la velocidad, hay un obrero celestial que trabaja dentro de ti.
Oración:
Señor de los cielos, hoy puedo comprender la naturaleza de tu gran amor. Me has tenido en tus manos desde siempre. Te pertenezco y sé que tú estás haciendo lo mejor de mí cada día. Por eso ningún día es en vano. Hoy me acercaré más al objetivo propuesto, avanzaré en los propósitos divinos y seré guiado/a por tu mano para dar un paso más en mi destino eterno. Gracias por regalarme un nuevo día para cumplir con los propósitos por los cuales fui creado/a. Amén.
Febrero 26
Un amor sin igual
“con amor eterno te he amado…………” (Jeremías 31: 3)
Hoy eres receptor/a de un amor sobrenatural.
Eres lo más valioso para Aquel que te creó y que cuida cada paso que das en este mundo, y que luego seguirá extendiendo ese amor para recogerte y llevarte a las alturas en Su divina compañía, para compartir contigo esa eternidad anhelada.
Por eso este es un día de agradecimiento a Aquel que te ama desde siempre y para siempre.
Al empezar esta jornada y al leer este mensaje, levanta tu mirada a los cielos y exprésale al Señor cuán agradecido/a estás por esa manifestación constante de afecto celestial.
Eres amado/a. Tu vida es muy valiosa para El Creador de todas las cosas.
No hay nada en este mundo que se pueda comparar con el amor que Dios pone en ti todos los días.
Alza tu mirada hacia los cielos y únete al coro de ángeles que adoran al Creador.
El universo entero le reconoce, los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Disfruta este día con Aquel que te ama incondicionalmente y ha dispuesto todo para hacer que en cada momento tú puedas experimentar la realidad de un amor que nunca cesa.
Sí, El Señor repite para ti estas palabras hoy: “con amor eterno te he amado”.
Recibe estas palabras y da gracias.
Conéctate hoy a la eternidad de Dios.
Oración:
Señor Jesús, puedo experimentar en este día tu amor incondicional. Sé que viniste desde los cielos mismos para darme tu amor, la salvación y vida eterna. No puede haber un amor más grande. Pero no solo me has dado esos regalos maravillosos. En realidad cada día recibo de tu paz que sobrepasa todo entendimiento. Recibo tu misericordia que se ha renovado esta mañana. Recibo el calor de tu presencia constante. Sé que en este día he recibido todo cuanto necesito para seguir adelante. Cómo no darte la gloria y la honra. Amén.
“escogeos hoy a quien sirváis… pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15)
Al final del libro de Josué, después de haber peleado cantidad de batallas para poseer la tierra prometida, después de que ellos habían contemplado la mano de Dios tumbando los muros de la gran ciudad de Jericó, y habían visto detenerse el sol y la luna para ellos vencer, y una y otra vez fueron testigos del poder y del favor de Dios, Josué se da cuenta de algo que lo desalienta. Muchos seguían solo mirando atrás. Muchos seguían pensando en lo que habían vivido anteriormente pero no en lo que estaban recibiendo en aquel lugar de parte de Dios.
Muchos no podían aceptar las bendiciones presentes y solo contemplaban lo que habían sido sus vidas en el pasado.
Así que él se planta delante de todo el pueblo para decirles: Decídanse a quién van a servir: si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis. Decídanse si se van a quedar añorando las tradiciones antiguas, la religiosidad de quienes no pueden avanzar en su vida espiritual.
Decídanse si van a seguir en lo pasado, lo que significó para muchos su muerte espiritual. Decídanse porque yo ya hice mi decisión: Yo y mi casa serviremos al Rey de reyes, yo y mi casa serviremos a Jehová.
Con toda seguridad durante este día, lo quieras o no, vas a servir a uno o varios señores.
Pero puede ser el señor del materialismo o del egoísmo o el señor del placer, de la vida fácil, quizás el del orgullo o el de la ira, el desconsuelo, el desaliento, la tristeza o cualquier otra condición que se quiera enseñorear de tu vida hoy.
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